Liquidando el pasado, es un libro de esos que dejan sin aliento.

Sus compiladores Meschkat y Rojas muestran como lo que hoy se conoce como la izquierda colombiana se encuentra registrada en los archivos de la KGB de Moscú desde los años veinte del siglo pasado. Los archivos de Moscú contienen documentos nunca antes conocidos por los investigadores del comunismo internacional. Fue, solamente hasta el derrumbe de lo que se conoce como la antigua U.R.S.S que se abrieron al público.

Apenas un año largo después de la fundación del Partido Comunista, los protagonistas heroicos del movimiento social revolucionario fueron señalados por la misma KGB como traidores a la causa.

Los documentos, permiten ayudar a la clarificación sobre cómo el comunismo internacional quiso apoderarse de la región suramericana por medio de la diferentes formas de lucha.

El Partido Socialista Revolucionario fue el embrión, el feto, para la creación de lo que más adelante se conoció, y se conoce, como el Partido Comunista Colombiano. Dicho partido, tuvo una corta vida: de 1926 a 1930, suficientes para crear los cimientos de la lucha revolucionaria en Colombia.

Según los autores, se podrían presentar varias etapas de la evolución del socialismo, comunismo, en Colombia.

La primera de ellas, del socialismo revolucionario al estalinismo en Colombia, 1927-1933. Dentro del contexto histórico se debe tener en cuenta que nos encontrábamos en un periodo comprendido desde la Primera Guerra Mundial hasta la caída del Imperio ruso. También, se debe tener en cuenta el pleno desarrollo la crisis económica mundial de 1929 junto con sus consecuencias inmediatas entre las cuales se presentó el ascenso al poder del nacionalismo en Alemania en cabeza del sargento Adolfo Hitler.

La Internacional socialista, a su vez, fue fundada por Lenin en 1919 con el fin de impulsar la revolución mundial desde la U.R.S.S. Para 1929, según reposan en los archivos de la Kominterm, ya era evidente un enfrentamiento entre las grandes potencias: Gran Bretaña, EE.UU y Rusia.

Mientras el mundo convulsionaba por los eventos anteriormente descritos, en Colombia, el país del Sagrado Corazón de Jesús, se presentó un cambio político que marcó los hilos del desarrollo social, económico.

Si mal no estoy; este hecho irrelevante, el quitar de la primera página de la Constitución que Colombia se consagraba al Sagrado Corazón de Jesús, fue durante el gobierno del masónico liberal Darío Echandía. Aquel, del poder para qué. Desde que Colombia dejó de consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús, comenzó el Cristo a padecer.

La última década de hegemonía del Partido Conservador en el poder, finales de los años treinta, se dio en medio de un acelerado desarrollo económico en varias ramas de la economía. Capitales norteamericanos ingresaron al país generando empleo y crecimiento económico. Se produjeron las millonarias inversiones en infraestructura: construcción de ferrocarril del Magdalena medio y la navegación sobre el río Magdalena con el fin de incentivar la producción y exportación de café.

Fue, precisamente, en estos prósperos renglones de la economía donde se enfocaron los esfuerzos de la Kominterm para fomentar las diferentes formas de lucha con el fin de desestabilizar la economía nacional.

El conflicto de las bananeras en Urabá se convirtió en el preámbulo de lo que más adelante terminó en el 9 de abril.

Pero, no solamente fue en el Urabá donde se concentró la lucha revolucionaria. También, lo fueron las fuertes luchas sindicales de alcance nacional en los ferrocarriles, en los puertos; luchas obreras que tuvieron como eje central la perspectiva antiimperialista yanqui.

No en vano, lo que se conoció como la CON, la Confederación Obrera Nacional, se solidarizó con la lucha de Sandino contra la intervención norteamericana en Nicaragua. Y, pensar que más adelante el mismo Sandino sería derrocado por su misma revolución sandinista.

En medio del agite revolucionario socialista que comenzaba a penetrar al continente suramericano, la Revolución de octubre se convirtió en la principal fuente de inspiración para estos primeros líderes sindicalistas, dirigentes huelguísticos, que solamente buscaron crear el caos, la zozobra, con el fin de acabar con la presencia norteamericana en la región.

La lucha geo política entre las dos potencias del siglo XX,  EE.UU, U.R.S.S, comenzaba a tomar forma. Lenin y su Kominterm alcanzaban sus primeros logros al penetrar las estructuras sociales obreras, sindicales de algunos partidos políticos como el liberal colombiano, quien nunca dejó de reconocer su apoyo a las nacientes guerrillas liberales de los llanos.

Más adelante, la presencia de la Kominterm sería relevante para el asenso al poder de Salvador Allende, así como de casi todos los dirigentes comunistas que gobernaron la región durante el siglo XX, incluida la presencia de Fidel Castro durante el 9 de abril en Bogotá.

(Liquidando el pasado, Klaus Meschkaft y José María Rojas, Taurus, F.E.S. Colombia, 2009).

Puntilla: Felicitaciones a Rigoberto Urán y a los siete ciclistas colombianos que lograron terminar el Tour de France. Nairo Quintana a descansar y replantear su estrategia.

@RaGomezMar

Publicado: julio 25 de 2017