Wilson Ruiz es un ave de tormenta. Un hombre que se ha movido a lo largo de su carrera judicial en zonas grises muy complejas, celebrando alianzas con personas cuestionables y atendiendo lo que él llama “clientes” del bajo mundo y la criminalidad.

Sea lo primero reconocer que el derecho es una profesión liberal y los abogados nunca pueden ser cuestionados por las personas que representan. La constitución garantiza el derecho de todos los ciudadanos, a defenderse y para tal efecto a contar con los servicios del o los abogados que considere y que pueda sufragar.

Lo mismo sucede en el caso de los abogados: ellos, dentro del marco de la ley, pueden ejercer libremente su profesión.

Pero ese derecho se desborda cuando el abogado trasciende la frontera de lo profesional para convertirse en otra cosa.

Wilson Ruiz, el hoy aspirante a la Contraloría General de la República, es muy hábil a la hora de eludir las preguntas de los periodistas respecto de sus representaciones judiciales y vínculos con personas ligadas con el narcotráfico.

Es el caso del señalado testaferro, Gabriel Ricardo Morales Fallón, un sujeto que durante muchos años se hizo pasar como un próspero empresario automotriz, hijo de un coronel retirado de la policía colombiana.

La fachada de Morales Fallón, quien introdujo a Colombia los vehículos Skoda en sociedad con el también cuestionado empresario libanés José Libos Saad se vino al piso cuando las autoridades descubrieron el famoso “computador de Chupeta”. En los archivos del extraditado capo del cartel de Cali, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, figuraba Morales Fallón, conocido en el mundo del hampa con el alias de Rimax. Según los delatores de Chupeta, Morales era uno de los principales testaferros del capo.

Ricardo Morales Fallón buscó refugio en Costa Rica, país en el que se cambió el nombre por el de Gabriel Morales Falán, práctica muy común en los delincuentes. Morales, en su momento justificó dicha alteración por motivos de “seguridad”.

La pregunta que se ha hecho es cuál fue el papel que jugó el candidato a Contralor Wilson Ruiz para solucionar los líos judiciales de Ricardo Morales en Colombia. En entrevista con este portal, Ruiz, de forma sinuosa y elusiva, le hizo el quite a su relación con ese testaferro, diciendo que “conocí al señor Ricardo Morales con ocasión de una consulta que se me hiciera como abogado litigante, motivo por el cual le di a conocer mi posición jurídica sobre el caso y finalmente no se llegó a ningún acuerdo de representación jurídica”.

Al preguntársele cuándo había tenido tratos con Morales, Ruiz dice no tener “precisión de la misma, dado que la reunión fue hace más de 10 años, es decir entre el 2007 o 2008”.

También dice el aspirante Wilson Ruiz que “para la fecha en que me reuní con el señor Ricardo Morales no tenía conocimiento de su actividad profesional, económica o comercial”.

Curioso que un abogado tan recorrido como Wilson Ruiz, que llegó a ser magistrado del consejo superior de la judicatura, que ha sido aspirante a Defensor del Pueblo, Procurador General y ahora Contralor, se reúna con personas que no sepa a qué se dedican y que, además les redacte conceptos jurídicos sin tener conocimiento alguno de su actividad económica.

En 2007 año en el que según el propio Ruiz se celebró la reunión con Morales, tuvo lugar el allanamiento en el que fue incautado el computador de Chupeta, que dejó a Morales al descubierto.

Wilson Ruiz reconoce que “efectivamente le cobré un dinero por la consulta profesional” a Ricardo Morales. Lo que no respondió es cuánto le cobró, si emitió la respectiva factura, si el pago fue en cheque o en efectivo y si incluyó ese ingreso en su declaración de renta. Preguntas que alguien que aspira ser elegido como Contralor General de la República debe responder con total naturalidad y desenvoltura.

Ricardo Morales no es el único amigo/cliente cuestionable que tiene el doctor Wilson Ruiz. Juan Carlos Martínez Sinisterra, el exsenador bonaverense condenado por concierto para delinquir y enriquecimiento ilícito, mientras estuvo en prisión recibió la visita de muchas personas, entre ellas el candidato Ruiz Orejuela.

Según el registro del Inpec, durante los años que Martínez permaneció en el pabellón ERE-Sur de la cárcel nacional La Picota, Ruiz registró ingresos entre el 9 de septiembre de 2010 y el 3 de febrero de 2011.

¿Lo visitó como una obra de misericordia? Ruiz dice que fue en condición de abogado, pero no se atreve a exhibir un poder que demuestre que efectivamente él sí fue abogado del reo Juan Carlos Martínez.

Son muchas las sombras que se posan sobre el abogado Wilson Ruiz Orejuela, el candidato a la Contraloría que busca apuntalar su aspiración con el respaldo del partido conservador, colectividad que otrora era reconocida por la defensa de los principios, de la legalidad y de la honorabilidad, elementos que claramente no se vislumbran en la biografía de Ruiz.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 16 de 2018