Tres días después de su posesión como presidente de la República, Juan Manuel Santos recibió en la legendaria Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, al dictador venezolano Hugo Chávez. 

Aquel encuentro, se constituyó en el primer acto del distanciamiento de Santos con el uribismo y con los más de 9 millones de colombianos que votaron por él. 

Santos, que como ministro de Defensa, impostó una actitud beligerante frente a la dictadura venezolana, pero una vez elegido como el reemplazo del presidente Uribe, dio instrucciones a María Ángela Holguín, para que por debajo de la mesa, negociara un acercamiento con el régimen chavista.

Culminada la cumbre de Santa Marta, Santos compareció ante los medios de comunicación; en tono pletórico dio parte de victoria y declaró que Hugo Chávez era su “nuevo mejor amigo”.

La reunión fue, al decir de los expertos en negociación, un gana-gana. Tanto Chávez como Santos salieron de la misma con las manos llenas. 

El mandatario colombiano logró asegurar el respaldo del sátrapa a su proyecto para sentarse a negociar con los terroristas de las Farc, mientras que Chávez abordó su avión de regreso con la certeza de que Santos acabaría con una de las más grandes amenazas que se cernían sobre él. 

En efecto, el presidente colombiano adquirió el compromiso de capturar y entregar a las autoridades venezolanas al narcotraficante Walid Makled, que estaba escondido en algún lugar de Colombia y era la piedra angular del denominado Cartel de los Soles

El general que recientemente se rindió ante la DEA, Clíver Alcalá, hombre de confianza de Hugo Chávez, era uno de los socios de Makled quien a través de un video difundido en marzo de 2018, lo delató: “Clíver Alcalá Cordones, narcotraficante, te dije que voy a ser tu sombra, voy por ti… Pronto te veré tras las rejas vestido de anaranjado. No creas que vas a estar preso en Venezuela, ya tu celda tiene nombre y apellido. Le pido al Departamento de Justicia que aboque todos sus sistemas de inteligencia para que seas capturado lo antes posible y puesto tras las rejas este terrorista”.

Nueve días después de la reunión Chávez-Santos, el 19 de agosto de 2010, Makled fue capturado en Patios, Norte de Santander. 

Makled, conocido con el alias de El Turco, era el jefe de jefes del tráfico de drogas en Venezuela. Su ciudad natal, Puerto Cabello, se convirtió en un puente aéreo para el despacho de gigantescos alijos de cocaína a través de una aerolínea que era de su propiedad. Cuando la DEA lo incluyó en 2009 en la lista de los narcotraficantes más peligrosos del planeta, Makled traficaba más de 10 toneladas mensuales de estupefacientes, con la protección de importantes dirigentes chavistas, particularmente de Tarek El Aissami, quien es uno de los jefes más poderosos del Cartel de los Soles. 

En el encuentro de Santa Marta, Santos empeñó su palabra: una vez Makled fuera capturado, sería extraditado a Venezuela y no a los Estados Unidos, como en efecto sucedió. 

La corte suprema de Colombia, autorizó la extradición dejando en manos del presidente Juan Manuel Santos la decisión del país al que el capo debía ser enviado. 

Hugo Chávez y sus colegas del Cartel de los Soles tenían claro que si Santos extraditaba a Makled a los Estados Unidos, su futuro sería negro. El propio capo, mientras estuvo preso en Colombia, concedió una entrevista en la que lanzó muchos mensajes que amenazaban con poner contra las cuerdas al chavismo. Aseguró  haber entregado $2 millones de dólares para financiar la campaña del referendo que tuvo lugar en Venezuela en 2007 y en el que Chávez pretendía hacer grandes modificaciones a la constitución bolivariana. 

Ante la posibilidad de ser extraditado a los Estados Unidos, Makled expelió una contundente advertencia: “Yo sé muchas cosas, pero vamos a estar claros: de esas empresas [la estructura de narcotráfico de Makled], comía mucha gente. Del alto gobierno. Claro que recibían dinero mío mensualmente. Entre todos ellos, como un millón de dólares”. Indicó que esos recursos fueron a parar a las manos de ministros, gobernadores y generales chavistas.

Makled era, al decir popular, un pez gordo que no podía caer en las manos de la DEA. Por eso, Chávez y Santos llegaron a un entendimiento sencillo: el presidente colombiano le entregaba al capo y él -Chávez- se encargaba de catalizar el diálogo con las Farc. 

Todo resultó de acuerdo con lo planeado. En mayo de 2011, 9 meses después de su captura, el presidente Santos firmó la orden de extradición a Venezuela de El Turco. Fue entregado a las autoridades chavistas que lo recibieron en una base aérea en Caracas, lo sometieron a un juicio rápido y lo condenaron a 14 años de prisión. Nunca más se ha vuelto a saber de él y, por supuesto, jamás delató a los chavistas que fungieron como socios suyos en el Cartel de los Soles

Gracias a la captura y extradición a Venezuela de Walid Makled, Juan Manuel Santos le salvó el pellejo a su nuevo mejor amigo Hugo Chávez, al Cartel de los Soles y queriéndolo o no, gracias a esa decisión pasó a convertirse en uno de los principales aliados de esa estructura narcotraficante.

@IrreverentesCol

Publicado: Abril 3 de 2020