En el Indictment de la justicia de los Estados Unidos, queda establecido que la alianza del régimen chavista con la banda narcoterrorista Farc empezó a tejerse desde el año de 1999, cuando Hugo Chávez asumió el poder. 

De acuerdo con la acusación, “hacia 2005, Chávez instruyó a Nicolás Maduro, que era miembro de la Asamblea Nacional venezolana, que los jueces de ese país que no protegieran a las Farc en sus actividades, debían ser removidos de sus puestos… En 2006, Chávez nombró a Maduro como ministro de relaciones exteriores. Ese mismo año, las Farc le pagaron a Maduro Moros $5 millones de dólares, a través de terceros… Maduro Moros y otros, acordaron lavar millones de dólares de las Farc, a través de la compra de equipos para la extracción de aceite de palma en Malasia que fueron utilizados en plantaciones de palma africana en Apure”.  

El 8 de noviembre de 2007, frente a las puertas del palacio de Miraflores -sede del gobierno de Venezuela-, posaron el dictador Hugo Chávez, la polémica excongresista colombiana Piedad Córdoba y el narcotraficante Iván Márquez. El encuentro fue presentado como una supuesta mediación del tirano venezolano ante las Farc, con el propósito de facilitar la paz en Colombia.

6 meses después de aquel encuentro, tuvo lugar la operación militar en la que alias Raúl Reyes fue dado de baja. Luego del bombardeo del campamento, las autoridades incautaron los computadores en poder del cabecilla de las Farc. Dichos equipos, que contenían información valiosísima,  guardaban buena parte de la memoria respecto de las relaciones de las Farc con el chavismo.

De acuerdo con la información, la reunión de Chávez y Márquez no tuvo el propósito de encontrar un mecanismo para lograr la liberación de los más de 500 secuestrados que tenía las Farc en aquel momento, sino para finiquitar un multimillonario aporte económico de Venezuela a la guerrilla terrorista colombiana. Se pactó la entrega de $300 millones de dólares, dinero que se desembolsaría de forma gradual. 

Dos hombres de entera confianza de Chávez, fueron los encargados de mantener diálogo fluido entre la dictadura y las Farc: el exministro Ramón Rodríguez Chacin y el general Hugo Carvajal, alias El Pollo, que también hace parte de las personas que están en la mira de la justicia estadounidense y por quien se ofrece la gigantesca recompensa de U$10 millones de dólares. 

Otro de los oficiales delegados por Chávez para ejercer funciones de liaison, fue el general Alcalá, quien recientemente se rindió ante la DEA. En uno de los correos de Raúl Reyes, se lee que los generales Alcalá y Carvajal le van a hacer entrega de “bazucas de gran potencia, de los cuales 10 serán para Timo y 10 para acá”.

Para la época, Clíver Alcalá fungía como comandante del ejército venezolano en el fronterizo estado de Zulia y se encargó de facilitar el tránsito de armas y drogas entre Colombia y Venezuela. 

Uno de los terroristas más peligrosos de las Farc, es Rodrigo Granda, encargado de la consecución de armas y del comercio de cocaína. El gobierno chavista permitió que ese delincuente estableciera en Caracas su centro de operaciones, hasta el 13 de diciembre de 2005, cuando miembros disidentes de la fuerza pública venezolana decidieron capturarlo y conducirlo hasta la frontera con Colombia, donde fue debidamente depositado, para efectos de que la justicia de nuestro país le impusiera el castigo debido.

Como ministro de relaciones exteriores de Chávez, Nicolás Maduro se encargó de lesionar gravemente las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela. Luego del bombardeo al campamento desde el que Raúl Reyes planificaba acciones terroristas, Maduro tomó la determinación de expulsar al embajador colombiano en Caracas, Fernando Marín. 

El Indictment en contra de Maduro e Iván Márquez sostiene que en 2014 ellos “se reunieron en una base militar en Caracas. Durante la reunión, Maduro estuvo de acuerdo con continuar entregándole armas a las Farc a cambio de que las Farc entrenaran a una milicia armada venezolana. Maduro también le dijo a Marín que la milicia no podía ser asociada con el gobierno venezolano… Marín Arango estuvo de acuerdo con ayudar a Maduro Moros a entrenar la milicia cerca del campamento de las Farc en el estado de Zulia”. 

Su alianza es sólida, evidente y pública. En julio del año pasado, en el acto de clausura del denominado Foro de Sao Paulo en Caracas, Maduro se refirió a Iván Márquez y Jesús Sántrich -que en aquel momento ya eran prófugos de la justicia colombiana-, calificándolos como “líderes de la paz”. Y para que no quedaran dudas de su disposición hacia ellos, dijo que “ellos y todos los miembros de las Farc, son bienvenidos en Venezuela”. 

En aquel foro, estuvieron presentes dos terroristas de las Farc, quienes viajaron a Venezuela con autorización de la JEP: Rodrigo Granda y Carlos Antonio Lozada. 

Y la bienvenida ha sido plena y absoluta. El año pasado, Iván Márquez, alias El Paisa y Jesús Sántrich, anunciaron a través de un video que continuarían al margen de la ley, liderando el brazo armado de las Farc. 

Todos los informes de inteligencia coinciden en que esos dos terroristas se encuentran en el estado de Zulia, bajo el celoso cuidado de la ultrachavista fuerza armada nacional bolivariana.

Luego de que se conociera el Indictment contra Maduro, Márquez, Sántrich y otra docena de delincuentes, los primeros en reaccionar contra la determinación fueron, precisamente, los miembros de las Farc. 

El terrorista Carlos Antonio Lozada, alegó que “ahora que el capitalismo, que es la causa primera de esta pandemia Coronavirus, se sumerge de nuevo en una gran crisis mundial, el delirante Trump decide abrir licitación para una invasión militar en Venezuela…”. 

Otro delincuente que alzó la voz, fue Rodrigo Granda. En un video, difundido por las Farc, dijo que “a pesar de la pandemia que azota al mundo, desde los Estados Unidos y desde Colombia, se sigue complotando contra el legítimo gobierno de Venezuela. Ahora el señor Trump pone por la cabeza de Nicolás Maduro $15 millones de dólares, igual por la de Diosdado Cabello y por otros líderes de la revolución bolivariana. Pero, además, desde Colombia se acaba de capturar un armamento que iba a mandar el señor general Clíver Alcalá para hacer una operación supuestamente de liberación de Venezuela…”. 

Es evidente que la operación antinarcóticos de la justicia de los Estados Unidos, comenzó con el Indictment contra Maduro, Márquez, Sántrich y otros sujetos, pero aquella no terminará ahí. Clíver Alcalá, que durante más de 20 años fue el encargado de mantener los lazos de “amistad” entre el chavismo y las Farc, tiene mucho por contar y, seguramente, habrá otros cabecillas de las Farc que terminen con nuevos pedidos de extradición. Esto, hasta ahora comienza. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 1 de 2020