De la nada aparecieron los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela quienes, a través de un correo electrónico entraron a explicar el que según ellos fue el origen de la carta que en días recientes publicó el expresidente Andrés Pastrana y en la que se comprueba, por parte de los antiguos jefes del cartel de Cali, la financiación de la campaña presidencial de Ernesto Samper con dineros del narcotráfico.

Puede leer Nunca será tarde para juzgar a Samper

Los Rodríguez alegan que dicha carta fue fruto de un chantaje del presidente Pastrana quien supuestamente les mandó a decir que los extraditaría a los Estados Unidos si no procedían a su redacción y suscripción.

Lo cierto es que en el correo electrónico no desmienten el contenido de la dichosa misiva y van más allá al decir que “hace muchos años no hablamos con el doctor Samper”. Esa afirmación derrumba la defensa que históricamente ha hecho el expresidente liberal que sistemáticamente ha dicho que no conoce a los hermanos Rodríguez Orejuela.

No deja de ser alarmante que ese par de mafiosos se hayan abrogado la vocería y defensa de Ernesto Samper Pizano, con lo que se confirma la estrecha alianza del exmandatario colombiano con el hampa y el narcotráfico.

Igualmente, los Rodríguez dejan muy mal parado al expresidente Pastrana, pues dicen haberle entregado fondos para sus campañas presidenciales de 1994 y 1998. El paso del tiempo hace que los hechos ya hayan prescrito, pero políticamente aún tienen vigencia razón por la que los directivos de las campañas pastranistas -Luis Alberto Moreno y Hernán Beltz Peralta- comparezcan ante la opinión pública y aclaren esa bochornosa sindicación que, hay que decir no ha sido acompañada de evidencia ninguna.

Pastrana le salió al paso a la comunicación de los capos asegurando que esta “…no desmiente en ninguno de sus apartes, la carta firmada por los Rodríguez Orejuela sobre la financiación del Cartel de Cali y otros narcotraficantes a la Campaña de Ernesto Samper en 1994. Por el contrario, ratifica una vez más, que el narcotráfico compro la presidencia de ese entonces”.

Como se ha dicho una y otra vez, el proceso 8000 es una herida que no ha acabado de sanar, precisamente porque la justicia sirvió de encubridora del liberalismo. Samper ha pasado de agache frente a los delitos relacionados con la financiación de su campaña y con los crímenes atroces que se cometieron para facilitar su encubrimiento, como el magnicidio del dirigente Álvaro Gómez, o el crimen de la mafiosa y testigo de los hechos, Elizabeth Montoya de Sarria, alias la monita retrechera.

En este nuevo capítulo queda muy mal el cuestionado expresidente liberal cuya defensa política e histórica ha quedado en manos de sus compinches Rodríguez, esos mismos a los que él, Ernesto Samper, les pignoró la dignidad de la República.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 9 de 2021