Cada vez es más estrecho el cerco contra el cuestionado senador Armando Benedetti Villaneda, en la mira de la justicia por múltiples delitos.

Esta semana, LOS IRREVERENTES revelaron que la unidad de información y análisis financiero –UIAF- le entregó pruebas incontrovertibles sobre él a la corte suprema de justicia.

La información ha sido manejada con total sigilo y prudencia, como corresponde con cualquier material probatorio. Pero este portal pudo conocer el contenido de los 3 informes allegados por UIAF sobre los movimientos de dinero injustificados del senador Benedetti.

Uno de ellos tiene que ver con un apartamento que el congresista le compró a la desaparecida dirección nacional de estupefacientes,  hecho que fue denunciado en abril del año pasado por este portal.

En efecto, aquella transacción despierta todas las alertas por parte de las autoridades. El 30 de noviembre de 2010, la señora Rubi Corredor Ruiz le compró a la dirección de estupefacientes un apartamento de 430 metros cuadrados por la suma de $1600 millones de pesos. Dos semanas después, el 17 de diciembre, el apartamento le fue traspasado al senador Benedetti.

Lo curioso es que la señora hizo el traspaso sin que hubiera pago alguno. Pareciera entonces que la generosa señora Corredor le hizo un obsequio al parlamentario. Pero es no es todo: la mujer en cuestión fungió como miembro de la unidad de trabajo legislativo de Benedetti.

La transacción de ese apartamento, es uno de los aspectos que actualmente investiga la corte suprema de justicia para determinar de dónde salió el dinero.

Certificado de tradición del apartamento de Benedetti que investiga la justicia

El segundo informe de la UIAF contra Benedetti tiene que ver con millonarios giros de dinero que el senador le hizo desde Colombia a su hija cuando ella vivía en Suiza. Se trata de gruesas sumas de dinero que fueron transferidas a bancos en distintos países de Europa.

El tercer caso que es quizás el más escandaloso tiene que ver con el desvío de dineros del departamento para la prosperidad social a fundaciones de fachada que estaban controladas por los padres del senador Armando Benedetti, don Armando Benedetti Jimeno y doña Genoveva Villaneda.

En efecto, en el marco de unos programas sociales para la atención de adultos mayores, los padres del senador Benedetti montaron una serie de fundaciones que terminaron recibiendo más de $7 mil millones de pesos. Dichas instituciones no hicieron nada por los ancianos, pues su objetivo era el de apropiarse de los recursos públicos.

Benedetti, que frente a los escándalos y las denuncias en su contra asevera que son montajes, tendrá ahora que desvirtuar las pruebas técnicas que pesan en su contra y que dan cuenta del desaforado crecimiento de su patrimonio. ¿Dirá que todo los giros que ha hecho y los bienes que ha comprado están justificados con su salario de senador?

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 13 de 2018