Hoy reanudan el paro los sectores políticos que han decidido torpedear a través de movilizaciones el gobierno del presidente Iván Duque y paralizar la economía del país.

Quedó demostrado que a los promotores del paro y de las movilizaciones no les interesa la solución inmediata de un problema puntual que afecte a la sociedad colombiana o el de un sector especifico de ella. Lo que pretenden, después de conocer el pliego de peticiones -que en esencia es la implementación de un modelo de Estado totalmente opuesto al que tenemos- es paralizar no solo al Estado sino a las economías locales y regionales.

La pregunta que nos hacemos y que deben estar haciéndose en privado los colombianos es: ¿hasta cuándo aguantará la paciencia de quienes nos estamos viendo afectados por actos que desbordaron el derecho democrático a la protesta?

La economía informal, desborda en todas las ciudades del país, está apalancando la dinámica y los positivos resultados de la economía del país, y claro, permite tener ingresos y consumo en millones de familias. Un día de parálisis, de anormalidad social, de bloqueos, de inseguridad y traumatismo, termina golpeando los ingresos diarios y necesarios que debe garantizar los trabajadores que acudieron a la informalidad como medio de sustento.  

Tenemos claridad, por eso nuestra preocupación, que el propósito de los ideólogos del paro y de los cacerolazos es crear efecto de caos y calamidad colectiva, donde el objetivo prioritario es crear el lenguaje generalizado de crisis para que nada funcione, así en gran parte todo este funcionando. También pretenden tener como tendencia, lenguaje, dialogo costumbrista que la corrupción carcome todo, que los únicos beneficiarios del Estado son los poderosos, empresarios y millonarios de Colombia, como expedito cultico del odio.

Pero también es oportuno y urgente que la otra Colombia, mayoritaria, no cabe duda, no siga en silencio mientras se deteriora el capital más poderoso que tenemos que es el de la movilidad económica. Debemos valorar y proteger lo que tenemos. No podemos desconocer que en nuestras ciudades, pueblos o ruralidad se siente que tenemos un país activo y vigoroso en su capacidad y espíritu de producir, innovar, generar, inventar; somos en esencia una sociedad que vence las adversidades y que nunca se ha dejado derrotar ante las dificultades económicas. Podemos sentenciar que somos una sociedad trabajadora.

Los debates políticos, ideológicos y electorales se sentencian en las urnas, esa es la madre de la Democracia. Pero los hechos que se vienen presentando y que en el año 2019 pasaron a ser actos delincuenciales, vandálicos y terroristas no se derrotan con pusilanismo, ni con el silencio, se derrotan con hechos colectivos que tienen que iniciar con la misma resistencia, contradicción y movilización democrática. Aquí no está en juego el gobierno de Iván Duque, está en juego el presente y futuro de todos.

@LaureanoTirado

Publicado: enero 21 de 2020