Como van las cosas, el plebiscito será ente septiembre y octubre, y pasado este el gobierno debe pasar la tan esperada reforma tributaria estructural.

Después de una trágica semana en donde dos calificadoras de riesgo advirtieron que el déficit fiscal estaba muy alto, y que si no se hace esta reforma se puede perder la calificación que se tiene, una baja de la calificación generaría la salida de billonarios flujos de recursos que tienen inversiones en títulos de gobierno. Esta semana el dato debe rondar los 44 billones de pesos.

La salida de estos recursos impactaría fuertemente la tasa de la deuda colombiana, como el precio del dólar.

Los tiempos son muy cortos, claramente pasar la reforma antes del plebiscito es imposible, por lo que el gobierno tendrá un mes largo para lograr esto.

Llevamos muchos años esperando esta reforma estructural a la cual le metieron comités de expertos y bastantes estudios, desafortunadamente, por el apuro, pienso que esta terminará siendo otro remiendo adicional para cubrir la mermelada del año.

El gobierno acostumbró a los congresistas a recibir cupos indicativos y prebendas para la aprobación de las leyes, por lo tanto esta no va a ser la excepción. Esperemos que en esta oportunidad la mermelada sea menor al aumento del recaudo.

Vale la pena recordar que la última reforma terminó siendo un fiasco, el aumento del recaudo no fue el esperado, no aumento la base de contribuyentes y en cambio si nos dejó en los primeros lugares del ranking de los países con mayor tributación.

Ninguna reforma tributaria es popular, menos cuando claramente lo importante va a ser el aumento del IVA por los lados del 19%, más la inclusión de alimentos de la canasta familiar -hoy exentos del IVA-. Afortunadamente es difícil que baje más la popularidad del presidente Santos porque las encuestadoras no manejan cifras negativas.

Es muy triste que este gobierno, teniendo el 80% del Congreso en el bolsillo, no haya aprovechado para hacer las reformas que necesita el país, y que no es sólo la tributaria estructural, si no la reforma a la justicia, a la salud, y la electoral. Pudo más la politiquería que el buen juicio.

La mejor reforma tributaria es la lucha frontal contra la corrupción y la disminución del gasto público.

 

@SANTAMARIAURIBE