Colombianos, llegó la hora. Durante los últimos ocho años hemos estado viviendo las consecuencias del desgobierno, de una traición que, más que a una persona, fue a todo un País que creyó en unas banderas que fueron cambiadas repentinamente por perseguir banales intereses personales.

Llegó la hora de dejar atrás un mediocre comportamiento de la economía que ha generado una disminución en la inversión extranjera, un aumento de la informalidad laboral y que de la mano de un aumento desbordado del gasto público y los impuestos han encarecido la vida de los colombianos y nos ha condenado a tener mínimas expectativas de crecimiento del 2% o 3% anual.

Llegó la hora de dejar de premiar al delincuente para hacer que el imperio de la legalidad vuelva a reinar. Los criminales de lesa humanidad deben estar donde corresponde, en la cárcel, y no vanagloriándose por los pasillos del Congreso mientras posan de adalides de la moral sin haber reparado a las víctimas, devuelto las armas, devuelto los niños reclutados, comparecido ante la justicia, abandonado el narcotráfico y toda actividad criminal.

Llegó la hora de recuperar la seguridad. La delincuencia organizada y el cobarde terrorismo que ha atemorizado poblaciones enteras en las regiones de nuestra amada Patria dejarán de creerse los dueños absolutos del territorio sin que ninguna consecuencia exista. Es momento de recuperar el control territorial, aumentar la presencia del Estado y combatir con determinación toda expresión de criminalidad que amenace la vida de nuestros compatriotas.

Llegó la hora de devolverle la moral a las Fuerzas Militares y la Policía. Los soldados y policías de la Patria dejarán de ser tratados como ciudadanos de tercera categoría a quienes se los iguala con el terrorismo mientras se diseña una estructura de justicia parcializada que está lista para perseguirlos apenas la guerrilla de la orden.

Llegó la hora de hacer que la ciudadanía vuelva a confiar en las instituciones. La transparencia en el manejo de los asuntos públicos y la firmeza en la palabra del gobernante han de ser la regla a seguir para la nueva administración, dejando atrás las marrulleras prácticas políticas de mentirle cínicamente a la ciudadanía

Llegó la hora de tener un Presidente que realmente se preocupe por los problemas del pueblo colombiano y no por cultivar una falsa imagen ante la comunidad internacional mientras el País se desborona lentamente. El amor por Colombia es un sentimiento genuino de patriotismo que emana del corazón de los valientes y no una hipócrita fachada que se usa en época electoral y que una vez electo se olvida como las promesas realizadas en campaña.

Compatriotas, llegó la hora de salir masivamente este domingo a elegir en primera vuelta a Iván Duque y Marta Lucía Ramírez como los nuevos gobernantes de nuestra Nación y darle una transformación positiva al futuro de nuestro País.

¡Duque Presidente!

@Tatacabello

Publicado: mayo 25 de 2018