Se demostró en las urnas que Colombia NO está permite que los niños y niñas continúen en manos de las Farc.

En mi columna anterior manifesté a los lectores la necesidad de que los colombianos nos reconciliemos, liberemos el rencor y el odio de los corazones y construyamos, paso a paso, la ruta necesaria para construir la paz anhelada por todos los colombianos. Ello cobra más vigencia, después del sorpresivo resultado del domingo.

Celebro el hecho de que el Gobierno Nacional haya propuesto convocar a todos los partidos, incluyendo a la oposición, para reconstruir los acuerdos. Sin embargo llama la atención que, después de los resultados del domingo, muchos colombianos y varios funcionarios del gobierno, manifiesten desconocer las propuestas de quienes lideraron el voto por el NO, cuando de manera manera reiterada se expresaron las observaciones para mejorar los acuerdos de La Habana.

Durante el debate definitivamente no escucharon los argumentos que diariamente  y a todas las horas se exponían por medios de comunicación y por redes sociales. Sorprende aun más que la Canciller,  anunciando tristeza en el alma, pida una lista de las observaciones de quienes estábamos por el NO.

Esto evidencia como el Gobierno Nacional dejó de lado temas fundamentales y esenciales para el presente y el futuro del país. El principal, en mi opinión, es la necesidad inaplazable de liberar a los menores de edad que la guerrilla mantiene reclutados.

Las Farc han sido autores de este delito como práctica reiterada, con todas las fatídicas condiciones de sometimiento a más de 11.000 niños y niñas y, al no exigirles las liberación de los menores de edad que aún tienen en sus filas, tienen las Farc la falsa idea, de no tener que responder  por este delito de lesa humanidad.

Hace algunos días vimos, con genuino dolor en el alma, como el Comisionado de paz no tuvo respuesta a la pregunta de una periodista sobre las fechas de entrega de los niños, porque mantuvieron este tema sin definirlo en los diálogos de La Habana.

Resulta abismalmente contradictorio que, en el mismo país que recogió millones de firmas para exigir cadena perpetua para abusadores sexuales y asesinos de niños, se haya permitido la desatención de los negociadores hacia la violencia sistemática contra niños y niñas reclutados por las Farc, ignorando numerosos casos de abuso sexual, homicidio y exigencia de abortos.

Claramente, como fue demostrado democráticamente en las urnas, Colombia NO está dispuesta a permitir que niños y niñas continúen en manos de las Farc. Llegó la hora de que regresen a sus hogares y así lo seguiremos reclamando.

 

@ForerohElvira