Nos llegó la hora de las disidencias Farc. Lo sabíamos desde el día uno de la negociación. Se advirtió muchas veces. Siempre pasa en las negociaciones de paz, porque no todos quedan contentos con lo negociado o les parece poco lo alcanzado por el grupo terrorista, que en este caso son las Farc. Lo que pasa es que todo tiene su límite, lo que parece no fue considerado en este caso.

Nunca he creido en las disidencias, como tales, con muy pocas excepciones. En el caso de nuestro proceso de paz, por ejemplo, cómo creer en ellas, si los cultivos de cocaina durante la negociación crecieron casi 300%, en las mismas zonas donde las Farc han tenido su negocio de narcotráfico.

Uno de los supuestos resultados alcanzados y que quedó plasmado en el Acuerdo de Paz es el compromiso de las Farc, de no seguir en el tráfico de drogas. Entonces, esos cultivos ¿para qué son? ¿para verlos? ¿para olerlos? No nos crean tan ilusos. Son, para que el negocio siga en manos de las disidencias de las Farc. Es muy claro, así mismo, su lucha para que la erradicación fuera voluntaria y no una obligación. Lo peor, es que el gobierno aceptó esa condición y a pesar de que el narcotráfico es ilegal, es un crimen trasnacional, en Colombia la erradicación no es ley, sino que depende de las ganas y opinión que tengan los narcotraficantes, en este caso Farc. No me van a decir ustedes que son los campesinos cultivadores los que deciden. Estos terminan sometidos a la voluntad y autoridad de la narco guerrilla. Como podemos observar, todo está perfectamente montado para que las disidencias sigan con el negocio.

El robo de mil reses en San Vicente del Caguán, también resultó un hecho de las disidencias. Sí la mayoría de los frentes de las Farc se comprometieron con lo acordado por sus cabecillas durante el proceso de paz, ¿será que esas minorías sueltas tienen capacidad para hacer este tipo de acciones? Yo que no creo. Es más, dicen que esas disidencias actúan acompañadas por milicias de Farc.

Caletas van apareciendo, así como plata de las Farc, sin inventario creíble, tienen hoy toda la facilidad para echar culpa a disidencias. ¿Ustedes creen que los cabecillas negociadores no tienen conocimiento de esas caletas?  Resulta que todas en el próximo futuro serán culpa de las disidencias. Increíble que sean ellas entonces, las de la plata, las armas y los cultivos.

Un secuestro por aquí, varias quemas de buses y voladura de oleoductos por allá, las extorsiones siguen vivas, las amenazas a los mismos por los mismos, muestran claramente que esas disidencias no actúan solas.

Las disidencias, además por ser disidencias, se dan el lujo de aliarse con las bandas criminales, con paramilitares que son disidencias también, con el ELN, con delincuencia común y con todo lo que se atraviese con el fin de lograr lo que se proponen. Es decir, secuestros, extorsiones, masacres, asesinatos, narcotráfico y voladuras de oleoductos por mencionar algunas de sus actividades.

Estas combinaciones criminales terminan volviéndose nuevos grupos guerrilleros, que se inventan y se apropian de una ideología, la cual usan como excusa para actuar. Esta ideología por salvar a Colombia, la misma de todos los narco terroristas, les permitirá en un futuro negociar con el gobierno de turno, que en las condiciones actuales, y si no despertamos, podría ser afín a las Farc y a su partido político.

Lo más grave, de lo que significa la unión Farc – disidencias, es que nuevamente estamos ante un fenómeno muy grave para el país. Con la ya aprobada participación política de las Farc por el Fast-track o Farc-track, en el sometido, sin personalidad y sin carácter Congreso de Colombia, las disidencias actuando día a día, volvimos a la combinación de varias formas de lucha, o simplemente tendremos en Colombia, no sólo un Partido armado, con toda la incitación a la violencia que eso implica, sino que nuestro congreso estará contaminado con asesinos, violadores, secuestradores de ese mismo partido, que en impunidad total, tendrán toda la autoridad para legislar sobre lo que le conviene a Colombia.  Es de no creer.

Sí la Corte Penal Internacional es juiciosa, no hay duda que tendrá que revisar el proceso y el Acuerdo de Paz de Colombia, por dos factores principalmente, la impunidad, hoy prohibida por toda la normatividad internacional en delitos de lesa humanidad y la no visualización de los negociadores del peligro que suponen las disidencias y por consiguiente lo que significa tener un partido armado legislando.

Lo más triste de toda esta situación es que Colombia se verá sometida a repetir cada tanto tiempo procesos de paz, porque las famosas disidencias se irán reciclando con todas las formas de crimen, atados a una falsa ideología. En cada acuerdo logrado habrá nuevas disidencias, que en realidad no los son, sino que son el apéndice armado del nuevo partido político. Y así vuelve y se repite la historia.

Aún estamos a tiempo de evitar que está sea nuestra historia. Tenemos la obligación por nuestros niños, de escoger bien en el 2018, quien nos gobernará, de no seguir en este engaño, que va tomando cuerpo bajo nuestros ojos, y que es permitido por un Congreso sometido al gobierno a cambio de contratos y puestos, independientemente de lo que le suceda al país.

P.D. 1. Sí quiero la paz para Colombia, pero no me resigno a la impunidad de las Farc, ni a tener un partido armado en el Congreso. No permitamos que se legalice la combinación de las formas de lucha. Luchemos por lo correcto.  2. ¿De qué paz habla Colombia, sí violan a dos niños por hora y lo único que se hace es bulla?

@AliciaArango

Publicado: mayo 3 de 2017