Cada persona es diferente, y por ende tiene su propio estilo para todo. Si hablamos en términos políticos, cada alcalde, cada gobernador y cada presidente tienen su propia huella, su propia forma de liderar los procesos que enmarcan sus administraciones.

El gobierno de Álvaro Uribe, por ejemplo, se vio marcado por ese patriotismo que nunca antes se había observado. La seguridad democrática permitió que el país resurgiera nuevamente del abismo en el que se encontraba. La confianza y el cariño en nuestras Fuerzas Armadas por parte de la ciudadanía llevaron a generar un vínculo que hizo frente al terrorismo imperante de la época. Otra huella dejada por el gobierno de la mano firme y el corazón grande fue el constante y directo diálogo popular, lo cual facilitó las decisiones a la hora de gobernar, puesto que muchas de las posturas o propuestas oficiales nacieron gracias al aporte y critica ciudadana. Pero durante este gobierno también hubo equívocos. Faltaron obras por iniciar y otras por entregar, a su vez existieron limitaciones, muchas limitaciones, las cuales al final del mandato no permitieron dejar al país mucho más fortalecido y estable de lo que se hubiese querido.

Por otro lado tenemos el actual mandato, el de Juan Manuel Santos. Sin duda uno de los mayores fracasos en materia de gobernabilidad que ha tenido la historia republicana en Colombia. Primero porque se hizo elegir mediante mentiras, engañando a millones de colombianos que deseaban una continuidad de políticas y recibieron todo lo contrario. Segundo, la economía cada año ha ido de capa caída, máxime con una reforma tributaria que apretó a la clase media y baja de este país, quitándole su poder adquisitivo. Tercero, una Farc envalentonada en la legalidad y fortalecida en la ilegalidad. Cuarto, su incapacidad en materia de salud, vimos como muchas Eps e Ips dejaron a la deriva a miles de usuarios, sin obtener mayor apoyo para estabilizar tal situación por parte del gobierno. Quinto, su programa “Colombia siembra”, que ha dejado a nuestro territorio nadando en coca. Y en fin, muchos otros engendros que lo único que han generado son afectaciones al ciudadano de a pie, ocasionando así grandes retrocesos en materia social, cultural, política y demás.

Finalmente los colombianos tenemos la posibilidad de elegir un gobierno nuevo, fresco e innovador el próximo 2018. El escenario esta dado entre el candidato de la izquierda disfrazada Sergio Fajardo, un candidato de la extrema izquierda como Petro, un Vargas Lleras de dudosa procedencia  y un candidato de la esperanza, como lo es Iván Duque. En este último los adeptos y no adeptos del Centro Democrático hallan una figura equilibrada y propositiva, con capacidad de tomar las riendas de este país y encausarlo nuevamente por la senda de la legalidad, la estabilidad económica y el fortalecimiento democrático. Sin duda la mejor y única opción para la nación.

Colombianos, en nuestras manos está el futuro de Colombia, en nuestras manos está el legado que dejaremos para las generaciones hoy florecientes. En nuestras manos está si les entregamos un país ordenado y próspero, o una Venezuela, en donde solo existe el hambre de cada día.

@AndresSaavedra_

Publicado: diciembre 14 de 2017