¿Cuántos colombianos fueron libres para votar? Se habla de porcentaje y este apenas alcanza el 50%. A pesar de toda la tramoya solo votaron la mitad. Sus causas reconocidas y disfrazadas. La mitad de los compatriotas, y tomaron una decisión: una mayoría por Petro y la otra por Rodolfo, el candidato emergente que viene sumando adeptos.

Detengámonos un momento en quienes no votaron: imposibilidad física, falta de interés y los mas complicados, aquellos que se quedaron en casa viendo Netflix pues las elecciones no generaban mayores cambios en su cerebro. No les interesa el cambio o sugerir algunas estrategias para esto. Complicado: nada es bueno para ellos. Se comportan como delfines que navegan hacia dónde va la mayoría.

¿Pero que es el libre albedrío? Es la facultad que tiene la persona de elegir y decidir hacia donde quiere que corra su destino. Es el apego a las tendencias… hacia lo que viene. Vamos hacia un futuro y nos inclinamos ante él; lo tomamos como nuestro y a él nos pegamos. Es como el impulso que nos guía hasta conseguir una meta. ¿Existe la neurociencia del libre albedrío? Muchos piensan que si: el determinismo físico, el compatibilismo clásico que nos deja un espacio para actuar y el libertarismo metafísico en el cual no hay determinación.

El ejemplo de Libet, y la demostración del potencial de acción previo demostrado en el cerebro. Se activaba previamente en el cerebro la mano responsable y como ella descargaba un potencial de acción previo al movimiento. Quizá el ejemplo de regreso a casa cuando un camión viejo nos hace ver las cosas que no habíamos reparado en nuestro viaje. Allí nos damos cuenta de que existen y que podemos tomar una decisión que puede modificar el curso de las cosas y, somos conscientes, que podemos tomarlo o no.

Pero el cerebro es mas caprichoso de lo que puede ser. Utiliza los sesgos y entre estos está el sesgo cognitivo. Permiten una suerte de disonancia cognitiva y nos permite una suerte de equilibrio mental con lo que somos, las decisiones y sus repercusiones. Buscamos los opinadores que apoyan nuestra teoría y confirmamos nuestra apreciación del mundo. Podemos caer en contradicciones y pensar que no es un desperfecto la demora en responder y clasificarlo como algo que no nos das respuesta.

Aceptar este mecanismo hace parte de las relaciones interpersonales y permite, sin conocerlo, utilizar los vínculos de aprobación. Es la tácita aprobación del amigo y del cómplice o el rechazo al inicio de esta relación. Algo muy complicado en este lazo de afecto es el rechazo que de entrada experimentamos ante nuestros congéneres por alguna razón que no entendemos, pero que no permite caminar por la vía sacra de las ideas. Haga este ejercicio y notara la dificultad en la aceptación: intente cambiar una nota contra indagatoria a sus convicciones. Buscará opinadores que fortalezcan su teoría y notara como a medida que el tiempo pasa las opiniones que facilitan la suya se convierten en aliados en todos los tiempos. Experimentará un rechazo fácil y de entrada a aquellos que manejan la conversación antagónica y se apoyara en la opinión de los que van con usted.

Que difícil en estos tiempos mantener una mente ágil y despierta; verla debatir en contra de opiniones diferentes, apoyarse en editoriales políticos o versiones individuales y luego tomar una postura equilibrada. Los sesgos acompañantes nos empujan hacia la desviación, pero solo el criterio fresco y renovado nos mantiene en posición firme. Debemos mantener esta firmeza y no dejar que los sesgos contraindactorios nos ganan esta batalla que no es otra cosa que la búsqueda de la libertad.

Diptongo: dos semanas y elegiremos presidente de Colombia. Mi voto, claro y consistente por Rodolfo como alternativa de solución.

@Rembertoburgose

Publicado: junio 10 de 2022