A nadie tomó por sorpresa el resultado de la votación de las objeciones a la JEP en la cámara de Representantes. 

A pesar de que estaba cantado que el gobierno no tenía las mayorías necesarias para imponerse, resulta vergonzoso el manejo perezosos y derrotista que se le dio al asunto por parte de los funcionarios del Ejecutivo quienes pareciera no entendieron la trascendencia de las objeciones planteadas por el presidente de la República.

Pero aún más grave que el amodorramiento observado, es la falta de disciplina y acompañamiento de los congresistas que se supone hacen parte de las bancadas de gobierno.

Al hacer una sumatoria rápida, entre conservadores, cristianos y uribistas, en la cámara debe haber alrededor de 55 votos. 

La votación sólo registró 44, lo que significa que además de los 32 congresistas del Centro Democrático -partido de gobierno-, solo hubo 12 parlamentarios de otras colectividades que acompañaron al Ejecutivo, una realidad dolorosa y lamentable que pone en evidencia la indisciplina y desidia de los partidos que se declararon aliados del gobierno nacional. Ahí, hay que decirlo con todas sus letras, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, no estuvo a la altura, como tampoco lo estuvo la ministra de Justicia. 

Los gabinetes ministeriales no son órganos pétreos, cuyos integrantes tienen “comprado” un cupo por cuatro años. 

El presidente Iván Duque integró un equipo de trabajo que en su criterio era de excelencia. Las personas que fueron llamadas a ocupar los distintos ministerios -la mayoría con un perfil eminentemente técnico- tienen que saber que sus funciones son predominantemente políticas. 

El presidente Duque no se equivocó con los nombramientos, pero es menester apuntar que no son pocos los ministros que no entendieron cuál es el papel que deben desempeñar. 

Uno de los enfoques de este gobierno es el de mantener unas relaciones transparentes con el Congreso de la República, eliminando la sucia repartición de puestos, práctica deleznable que afecta de manera grave a la democracia.

Pero en estos meses de gobierno se ha visto algo sumamente delicado: el maltrato a los congresistas por parte de algunos ministros. Se equivocan aquellos funcionarios que creen que la separación de poderes implica un distanciamiento altanero y una actitud displicente frente a los legisladores. Las relaciones entre los poderes, además de respetuosas, deben guardar las formas y, sobre todo, la armonía. 

Es claro que la coalición de gobierno, tal y como está ahora, no es mayoritaria, lo que obliga al Ejecutivo a tomar una decisión sensata: o gobierna a punta de decretos, olvidándose de sacar adelante reformas fundamentales para el país, o se emplea a fondo para reorganizar su coalición, con base en una agenda programática con enfoque regional que genere el más amplio respaldo político posible. Sin mermelada, pero con representación. 

El inmovilismo, es caldo de cultivo para que siga enervándose el germen de la extrema izquierda, de cara a las elecciones presidenciales de 2022. 

Hay que saber leer a la política y el balance, hasta ahora, es totalmente negativo para el gobierno. Los ministros tienen el deber de recomponer las relaciones con los parlamentarios de las comisiones que estudian sus áreas de trabajo. Resulta increíble que los congresistas no sean recibidos ni sus sugerencias al menos oídas por parte de los integrantes del gabinete. 

Ahora bien. El presidente Duque no tiene por qué asumir de manera directa el costo que implica la falta de talento político de algunos de sus ministros. En estos días de reflexión que propicia la Semana Santa, bien haría el jefe de Estado al estudiar un reencauzamiento de su gobierno. Para ello, debe tener toda la libertad, la cual empieza con una renuncia de todos los miembros de su gabinete y colaboradores más cercanos en la Casa de Nariño. 

Con ello, el doctor Duque tendrá margen de maniobra pleno para tomar las decisiones que considere y hacer los cambios que son necesarios, pues su administración, que tienen las mejores intenciones y el mejor programa posible, hasta ahora comienza. 

Injusto sería, que por egoísmo, los ministros sigan volteando la mirada, creyendo que todo está muy bien y que no hace falta hacer replanteamiento ninguno.  

@IrreverentesCol

Publicado: abril 11 de 2019