Los días sin IVA, ahora más que nunca, son una medida vital para la reactivación del comercio y la protección del empleo formal. Sin embargo, aunque los resultados económicos son más que positivos, es evidente que la primera de estas jornadas dejó importantes lecciones de las cuales se debe aprender.

Ante todo, es indiscutible el éxito económico del día sin IVA. La inyección de más de $5 billones de pesos realizada por los consumidores permitirá salvaguardar 1.2 millones de empleos que, de otra manera, estarían haciendo fila para engrosar la dramática estadística de desempleo que en abril llegó a 19.8%.

Además, el comportamiento por regiones fue excepcional. Por ejemplo, el comercio en Bogotá aumentó un 65% y en Antioquia un 146%. Cifras alentadoras que van de la mano del crecimiento en un 800% de las ventas electrónicas.

No obstante, aunque estos indicadores son vitales para sortear el peor trimestre que ha vivido la historia económica del País, no se puede desconocer el descontrol que se presentó en Cali y Bogotá. El desobedecimiento absoluto de los protocolos de bioseguridad y las exageradas aglomeraciones que se presentaron hicieron que seamos el hazme reír del mundo. Ninguna otra Nación vivió un “Covid Friday” como el nuestro.

Por eso, de cara a las siguientes dos jornadas sin IVA, programadas para el 3 y 19 de julio, es más que necesario tomar medidas drásticas. En primer lugar, en aquellas ciudades que presentan un porcentaje de ocupación de las UCI superior al 50% solamente debe proceder la compra de ítems, en este día, a través de plataformas tecnológicas.

Por ejemplo, Bogotá tiene 20% más habitantes que Antioquia, pero registra 615% más casos que todo el Departamento y agrupa el 30.2% de los contagiados a nivel nacional. Además, a pesar que Atlántico representa tan solo el 5% de la población del País, concentra el 22.7% de los casos confirmados de Covid.

En este sentido, mientras Medellín solamente tiene el 14% de sus UCI ocupadas, en Bogotá ese indicador asciende al 68.6% y en Barranquilla al 90%. En otras palabras, mantener el comercio presencial durante el día sin IVA en las ciudades con mayor riesgo de colapso del sistema de salud es detonar una bomba de tiempo que conllevará a decretar un nuevo confinamiento radical.

En segundo lugar, en aquellas ciudades que no tienen casos confirmados o tiene un bajo porcentaje de ocupación de UCI la jornada se debe llevar a cabo de la misma manera que la realizada el pasado 19 de junio. Medellín, Manizales, Tunja, Pereira, Ibagué o Bucaramanga son unas de las muchas urbes donde se llevó a cabo este día con total éxito.

En tercer lugar, es más que urgente que las plataformas tecnológicas de los grandes establecimientos de comercio estén a la altura de las circunstancias. No puede ser posible que estas páginas no tengan la capacidad de responder a la alta demanda de consumidores en el día sin IVA.

Las universidades, por ejemplo, se vieron obligadas a trasladar integralmente su operación a medios digitales para los 1.5 millones de estudiantes de pregrado y 173 mil de posgrado. La tecnología es nuestra mayor aliada en estos momentos y los almacenes no se pueden dar el lujo de dejar de acudir a ella para exponer a la población a innecesarios riesgos de contagio.

Desafortunadamente, por más esfuerzos que haga el Gobierno Nacional para reactivar la economía de manera responsable es imposible controlar la insensatez de algunos compradores. El día sin IVA es una herramienta excepcional para reactivar la economía, pero requiere de ajustes para evitar que todo el esfuerzo realizado por un País se tire a la basura.

@LuisFerCruz12

Publicado: junio 24 de 2020