Debido al inocultable éxito de la Gran Consulta por Colombia, que fue votada masivamente en la jornada electoral del 11 de marzo, algunos militantes de escritorio y pluma salieron a destilar odio y a acribillar en sus escritos a quienes lideran esta coalición de centro-derecha.

Es el caso del “pedagogo” Julián de Zubiría, que de pedagogo no tiene sino su patética autoproclamación. Este desconocido personajillo, que manifiesta en sus redes sociales “vivir para transformar la educación”, no escatimó esfuerzo con tal de desacreditar la figura del exprocurador Alejandro Ordóñez y presentar su pensamiento como una caricatura, al tiempo que mediante una columna en la revista oficial proponía su nombre para ocupar el cargo de Ministro de Educación.

En esta oportunidad realizaremos un ejercicio que no acostumbramos a hacer, pero que las circunstancias lo ameritan: nuestra columna esta vez servirá como respuesta a la del señor de Zubiría, no por la importancia que nos suscite el personaje, que francamente es ninguna, sino más bien para desmentir el cúmulo de mentiras que expuso de manera irresponsable en su lamentable escrito.

Miente el “pedagogo” al afirmar que el doctor Ordóñez fue destituido de su cargo como Procurador. El fallo del Consejo de Estado declaró la nulidad de la reelección de su cargo, pero no es un secreto para nadie que esta decisión judicial obedeció a presiones del alto gobierno, ya que la presencia de Ordóñez en el Ministerio Público incomodaba a los amigos del pacto de impunidad entre Santos y las Farc.

Miente el “pedagogo” cuando afirma que los fallos de personajes como Petro y Piedad Córdoba estuvieron motivados por intereses políticos. Si algo puede comprobarse de la procuraduría de Ordóñez, es que lloró por ambos ojos, sancionó tanto a diestra como a siniestra; no tiene este órgano de control la culpa de que el máximo tribunal de lo contencioso administrativo haya decidido fallar a favor de siniestras y en contra de diestras.

Arguye el “pedagogo” que se omitió decisión alguna en el caso de Odebrecht. Lo que se vino a saber de dicho caso es reciente, pero las investigaciones respectivas se adelantaron durante la administración de Ordóñez.

Luego cuando los argumentos escasean, no le queda otro camino al “pedagogo” que arremeter contra las convicciones morales y las creencias religiosas del exprocurador, pues habré de contarles apreciados lectores que Alejandro Ordóñez no defiende sus posturas por oportunismo político o mediático, sino porque francamente cree en ellas, dicho de otra manera: el “pedagogo” creyó herir a su contrincante y sólo logró que sus seguidores nos sintamos más orgullosos de observar la verticalidad con que defiende sus posturas.

Ya para finalizar observemos la intrépida propuesta del “pedagogo” de postular al doctor Ordóñez como Ministro de Educación: sin duda un hombre que propone el fortalecimiento de la familia como núcleo esencial de la sociedad, sería un buen ministro. Sí además plantea la formación integral basada en principios y valores, sería un buen ministro; y si también se propone eliminar de la cátedra todo aquello que atente contra la dignidad de nuestros niños y jóvenes, sería un buen ministro. Sabe que hasta buena resultó la propuesta del “pedagogo”… Ordóñez sería un buen ministro.

Puntilla: Señor “pedagogo”, no se escandalice porque el exprocurador Alejandro Ordóñez haya quemado revistas pornográficas, alarmase porque uno de los actuales candidatos quemó el Palacio de Justicia, con todo y magistrados.

@MiguelCetinaC

Publicado: abril 4 de 2018