Nunca en la historia de nuestra democracia, un candidato al senado ha sacado una votación tan alta como la que registró en las elecciones de marzo del año pasado el presidente Uribe. 

Cerca de 900 mil colombianos, votaron por él, ratificando su condición de gran elector del país. 

Basta con darle una rápida mirada a las últimas jornadas electorales de Colombia, para confirmar que donde aparece Uribe, la victoria está asegurada, precisamente por el liderazgo que él ejerce a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional.  

En democracia, los dirigentes se mantienen vigentes mientras así lo decidan las mayorías y no al contrario.

Resulta que un grupo marginal de desadaptados, liderados por el pornógrafo Daniel Samper Ospina, sobrino del narcopresidente y determinador del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, Ernesto Samper Pizano, se ha dado a la tarea de “pedir” el retiro de Álvaro Uribe de la política nacional, a través de una estúpida recolección de firmas. 

El planteamiento que hay que hacer es bastante sencillo: el señalado promotor de la pornografía y abusador de los derechos de los niños -ha utilizado ilegalmente el nombre de la hija de brazos de la senadora uribista, Paloma Valencia para sus columnas- debería tener el coraje de lanzarse a la arena política y medirse, no en Twitter sino en las elecciones, con el presidente Uribe. Si gana, podrá cumplir su anhelo de sacar al exmandatario de la vida pública. 

La única exigencia que habría que hacerle al acomplejado Samper Ospina es que le garantice al país que no empleará los sucios mecanismos de financiación que en su momento utilizó su tío para ganar las elecciones de 1994. Así mismo, se requerirá de él un compromiso formal de que en caso de ganar, quienes ejerzan la oposición no corran la misma suerte del doctor Álvaro Gómez Hurtado. 

A Uribe lo han querido sacar de todas las formas posibles de la arena política. Los terroristas de las Farc, perpetraron toda suerte de atentados terroristas y, por fortuna, jamás lograron su cometido. Como candidato presidencial en 2002, le hicieron un sinnúmero de atentados. El más salvaje, fue en Barranquilla, donde detonaron una bomba que destrozó el campero en el que se desplazaba. En esa acción demencial, 4 personas perdieron la vida y 6 más terminaron gravemente heridas. 

El día de su posesión, un comando terrorista dirigido por el ahora senador de las Farc, alias Carlos Antonio Lozada, lanzó una decena de morteros artesanales contra el Capitolio y la Casa de Nariño. 

Por tratarse de bombas caseras, muchas de ellas explotaron en el sitio desde donde eran lanzadas, razón por la que 14 personas -la mayoría indigentes- perdieron la vida. 

El listado de atentados contra Uribe es interminable y ninguno de ellos logró acobardarlo o amilanar su voluntad y compromiso con Colombia. 

Ahora, una ridícula recolección de firmas virtuales evidentemente no va a empujar al retiro al dirigente político más importante de la historia reciente del país. 

Vivimos en democracia, lo cual tiene muchos beneficios y algunos costos. Uno de ellos, quizás el más insoportable, es tener que sobrevivir con personajes de la sucia calaña del pornógrafo Samper Ospina, quien no ha entendido que las urnas ya han hablado y siempre lo han hecho a favor del señor expresidente, Álvaro Uribe Vélez. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 19 de 2019