El fin de semana pasado fuimos testigos de los abucheos y rechiflas que recibió el terrorista Timochenko, justo cuando se encontraba en plena campaña presidencial.

El 2 de octubre del año 2016, los colombianos votaron en contra del espurio acuerdo Santos- FARC, y que le otorgaba un sinfín de dádivas a los peores masacradores que ha parido Colombia.  Sin embargo el Gobierno se burló de la voluntad popular y hoy tenemos que ver a delincuentes como Timochenko pasearse por toda Colombia. ¿Por qué razón los colombianos tenemos que permitir tantas burlas?

La sanción social a Timochenko debería ser la constante. Si el Gobierno y las propias FARC se burlaron de los colombianos, no se puede pedir que el pueblo se quede callado. El pueblo colombiano no es desmemoriado y recuerda muy bien las decenas de masacres que los terroristas de las FARC llevaron a cabo a lo largo y ancho de todo el país.

Sin embargo más allá de lo que significa Timochenko y los terroristas de las FARC es fundamental tener en cuenta que otros candidatos también representan un peligro inminente para Colombia. Personas Gustavo Petro en numerosas ocasiones ha expresado su simpatía por dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez, y a pesar de sus constantes intentos por desligarse de la dictadura chavista es patente que quiere imitar el modelo venezolano en nuestro país.

Es hora de mirar la tragedia del país vecino y no repetir sus errores. Las elecciones presidenciales que se desarrollarán en pocos meses son una de las más importantes de nuestra historia.

En conclusión es fundamental y completamente legitimo la sanción social en contra de los terroristas de las FARC. Sin embargo es importante no perder el rumbo y tener en cuenta que otros candidatos como Gustavo Petro también representan un peligro latente para nuestro país en la medida que nos puede terminar de convertir en una segunda Venezuela.

@josecuellob

Publicado: febrero 8 de 2017