A pesar de que las denuncias sobre el senador liberal antioqueño, Julián Bedoya Pulgarín vienen dándose desde que él era diputado a la asamblea de su departamento, ninguna de ellas ha prosperado. 

En LOS IRREVERENTES, se ha repetido insistentemente sobre la peligrosidad de aquel sujeto cuyos primeros pasos por el crimen, quedaron registrados cuando era un simple cadete de la escuela de policía general Santander y participó en el robo de una pistola, razón por la que fue expulsado de aquel centro de formación.

Bedoya es, sin lugar a dudas, uno de los congresistas que más hace tráfico de influencias y abusa de su credencial. Sus aliados políticos son personas de altísima peligrosidad. 

No hace mucho tiempo, las autoridades capturaron al alcalde de Cáceres (Antioquia), José Mercedes Berrio, en el marco de una operación contra las denominadas “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”.

Increíblemente, en la audiencia de legalización de captura de ese delincuente, apareció el senador Bedoya Pulgarín. ¿Qué hacía ese sujeto en aquel lugar? 

Para la justicia y los organismos de control, es incuestionable que tanto las directivas de la Universidad de Medellín, como el cuestionado congresista cometieron toda suerte de irregularidades en su proceso de graduación como abogado. La tramoya es tan burda, que el rector de ese claustro académico y otros 7 empleados y profesores, terminaron en imputación de cargos por el delito de falsedad en documento. 

Ante la fuerza de las evidencias, el procurador general de la nación, anunció que formulará cargos en contra del senador liberal por la falsedad en su diploma como abogado. En cabeza de nadie cabe que ese congresista -que no es propiamente un ser de inteligencia superior- haya podido culminar su carrera en menos de 4 meses y presentado y aprobado 16 exámenes en 4 días. 

Los exámenes preparatorios son los exámenes finales de los estudiantes de derecho. En un mismo día, Bedoya hizo 3 preparatorios y los 3 fueron aprobados con la máxima calificación. Algo absolutamente imposible.

Todos los seres humanos tienen derecho a una defensa. Hasta el más peligroso de los criminales. 

Bedoya deberá brindar ante las autoridades -por ahora las disciplinarias- las explicaciones del caso. Las que ha dado en los medios de comunicación, son perfectamente inverosímiles, razón por la que es perfectamente previsible que, si algo de justicia queda en este país, el polémico senador terminará sancionado disciplinariamente y penalmente, si la corte suprema de justicia cumple cabalmente con sus funciones.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 20 de 2019