Un jueves 2 de noviembre, curiosamente el día de los difuntos en México, Colombia perdió a uno de sus más grandes estadistas. Un hombre que jamás alcanzó la república de Colombia, pero que tuvo todos los merecimientos para portar en su pecho la banda presidencial.

Un hombre que tuvo todo el valor, el carácter, el coraje, para asumir con honestidad las posiciones políticas que el país requería en su momento.

Un hombre que tuvo la pulcritud intelectual para asumir causas donde no las había. Donde nadie creía en ellas, él tuvo el valor civil y político de asumirlas.

Sin lugar a dudas, Colombia se privó de un hombre que no solamente le cabía el país en la cabeza, sino que reunió todas las cualidades que buscamos afanosamente hoy en los más de 25 candidatos que pretenden llegar a la Cada de Nariño.

A Dios le doy gracias por haber conocido a ese gigante del conservatismo universal. A Dios le doy gracias, también, por ese legado de ideas, de creencias políticas que nos dejó. Un intelectual a carta cabal, exquisito escritor, pintor, dibujante, creador, poliglota, cultura universal, profundamente encantador.

Profesor de varias universidades y de la Universidad Sergio Arboleda y de la Universidad Católica de Colombia, de la cual también fue cofundador.

Un hombre que soñó con la Colombia del desarrollo. Que su fuerza económica y social fuera el desarrollo a través del campo, de la agroindustria.

Un hombre que defendió la libertad y el orden. La libertad individual y privada sobre todas las posibilidades de desarrollo económico y social con el fin de volver a Colombia un país de pequeños empresarios como lo es Francia, Alemania, Inglaterra, Italia; y el orden, defender el orden institucional y democrático por encima de los intereses mezquinos y coyunturales que siempre inundan a Colombia en cualquier momento de su historia.

22 años después de su vil asesinato al frente de la Universidad Sergio Arboleda, estamos presentes ante el régimen, ante las disidencias del régimen del 8.000, régimen que fue una de sus tantas ideas, causas, que defendió con toda su alma, con toda su pasión, como si fuera su última opción de vida.

22 años después nos encontramos ante un régimen amoral y corrupto que borró con el codo todo lo que significó como hombre, como político.

Un hombre que pretendió siempre hacer política decente, la política sin contra prestaciones, sin compraventas, sin mermelada. Haciendo política con un solo argumento. Decir la verdad.

Durante el gobierno de Andrés Pastrana y AUV se presentó un descanso. Pero, luego, ese régimen, bajo JMS volvió con toda la fuerza.

22 años después el régimen que lo asesinó compuesto por narcotraficantes y clase política corrupta y amoral, es el mismo que quiere llevar al poder a las Farc y ELN, con algunas disidencias. Con las disidencias del 8.000.

Ya, en forma de rosa mística cargada de sangre, de asesinatos, de masacres, de secuestros, de extorsiones, de reclutamiento de niños y niñas, de rutas de narcotráfico. Llenos, llenos, de dinero producto del narcotráfico que está asesinando a nuestra juventud.

Colombia, era conocida como un país productor de cocaína. Hoy, es conocida como un país que no solamente es productor de cocaína, sino consumidor, además de legalizador de todo este negocio corrupto y amoral que destruye a toda la sociedad, a nuestros jóvenes que se pervierten y la consumen

No, es que tenemos que cambiar el narcotráfico por votos, entonces llevemos a Timochenko al poder. A la Presidencia de la República de Colombia. ¡Por Dios! Pero, ¿qué nos está pasando?

22 años después, las disidencias del régimen del 8.000 están más que felices y agradecidas por la laboriosa gestión del régimen corrupto y amoral de JMS.

Y, al igual que Samper cargando con su elefante a cuestas, JMS cargará en su conciencia con la guerra civil que se desatará en Colombia por cuenta del proceso de paz con las Farc y el ELN. Y, eso que JMS vivirá en el exclusivo barrio de Londres. Yo, la verdad, no sé donde vive Samper, ni quiero saberlo.

Es que pareciera que la humanidad del siglo XXI, especialmente el gobierno corrupto y amoral de JMS, tuviera miedo de decir la verdad. Juan Pablo segundo, el Santo, un día dijo: no tengáis miedo.

Álvaro Gómez Hurtado, 22 años después su vil asesinato impune. Puntilla: Tal vez, JMS dirá con respecto a los Panamá Papers, me acabo de enterar o al mejor estilo de RU: Yo, que voy a saber huevon….

@RaGomezMar

Publicado: noviembre 7 de 2017