En un verdadero publirreportaje hecho por su amigo y socio, el cuestionado Yamid Amat, el expresidente liberal Cesar Gaviria habló de la campaña electoral y de su candidato, el inviable Humberto de La Calle.

Tratando de explicar lo inexplicable, Gaviria intentó achacarle la culpa de la debacle de su candidato a Sergio Fajardo quien, según él, “no quiere saber nada del partido liberal”.

Gaviria delata que su verdadera estrategia era la de llevar a cabo una consulta interpartidista con los candidatos de centro izquierda. La no realización de la misma, en criterio suyo, es la que tiene anquilosado al liberalismo.

En pocas palabras, el expresidente trata de vender la idea de que el hundimiento de De la Calle se debe a un asunto de mecánica electoral, olvidando que la debacle de su candidato es una prolongación del castigo ciudadano al acuerdo ignominioso con la banda terrorista de las Farc.

Colombia votó mayoritariamente en contra de los que el propio De la Calle calificaba como “el mejor acuerdo posible”.

Era evidente que el hoy candidato liberal confeccionó el acuerdo con alias Timochenko pensando más en sus intereses electoreros que en el futuro de Colombia. Basta con recordar las imágenes de De la Calle, posando como candidato presidencial en el malhadado evento de Cartagena, donde se suscribió el documento que pocos días después fue rechazado por la mayoría ciudadana.

Gaviria, con todo cinismo, ahora pretende hacerle creer al país que su desvencijado partido tiene las mayorías y que el próximo presidente tendrá que tranzar con él para poder gobernar, mensaje que se constituye en una nauseabunda muestra de politiquería tradicional.

El expresidente liberal está trabajando para que no se les corte el chorro de mermelada con el que Santos los ha irrigado durante estos 8 años de gobierno. El liberalismo no procede siguiendo principios, sino estimulado por el dinero, los contratos, la corrupción y las componendas.

Duque será el ganador de las elecciones. El objetivo es el de llevar al candidato uribista a la victoria en la primera vuelta. Seguramente deberá configurar una coalición en el Congreso, liderada por el Centro Democrático.

Pero que se vayan olvidando los que están pensando que dicha coalición va a funcionar de la misma manera como lo hizo la corrupta unidad nacional de Santos. Los intereses superiores de la patria estarán muy por encima del apetito egoísta de los parlamentarios y de los desprestigiados directorios partidistas.

La política tradicional estaba desprestigiada cuando Santos llegó al poder en 2010. El, en vez de continuar por el camino de gobernar en contacto permanente con la comunidad, prefirió encerrarse en su palacio capitalino a tranzar con los líderes de los partidos, a los que les entregó las riendas del país. El resultado era perfectamente predecible: Santos se convirtió en el presidente más impopular y odiado de la historia reciente. El de él ha sido un gobierno que alentó y permitió el saqueo de las arcas públicas. Y hay que decirlo: el partido liberal, ese mismo que dirige Cesar Gaviria, es el principal beneficiario de esa política de corrupción sistemática.

Que el expresidente liberal vaya entendiendo que el resultado miserable de De la Calle en las encuestas es la consecuencia de la sumatoria de hechos que hacen que el liberalismo en general y De la Calle en particular, sean totalmente repudiados por una sociedad que está harta de la corrupción, la politiquería y que no admite la impunidad y la entrega de nuestra democracia a la banda terrorista de las Farc.

@IrreverentesCol