A los políticos no solo hay que valorarlos por lo que dicen en el presente, sino por sus ejecutorias y movimientos del pasado.

Marta Lucía Ramírez, que se ha paseado con total desvergüenza por muchos partidos políticos –fue senadora de La U, luego candidata del partido conservador y ahora milita en las filas del pastranismo-, se presenta, sin serlo, como enemiga de los acuerdos entre Santos y la banda terrorista de las Farc.

Es fundamental que, de cara a la elección del candidato de la coalición liderada por el presidente Uribe y por Andrés Pastrana, se tenga de presente que con ocasión del plebiscito de 2016, Duque y Ordóñez estuvieron íntegramente comprometidos con la campaña del NO, mientras que la doctora Ramírez observó una actitud pasiva en esa campaña. No solo no hizo proselitismo activo, sino que llegó al extremo de reconocer que había argumentos de los defensores del SÍ que resultaban aceptables.

En las elecciones de 2014, luego de la primera vuelta, Marta Lucía Ramírez, que en esa época tenía puesta la camiseta del partido conservador, buscó un acercamiento con el uribismo para efectos de adherir con sus casi 2 millones de votos a la candidatura de Zuluaga, quien se ganó un lugar en la segunda vuelta de aquellas elecciones.

Junto a Camilo Gómez, quien era su fórmula a la vicepresidencia, Marta Lucía redactó y presentó un documento de adhesión a Zuluaga, en el que impuso una serie de condiciones.

Hoy, a menos de 3 semanas de la consulta popular en la que participarán Alejandro Ordóñez, Iván Duque y la señora Ramírez, ese documento resulta de singular relevancia.

En uno de los párrafos introductorios del escrito en cuestión, Marta Lucía expresó que “el partido conservador ha abanderado la causa de la paz en Colombia. Estamos convencidos de que la paz es un imperativo ético que debe lograrse de manera real y sostenible a través de una institucionalidad que garantice justicia, verdad, reparación a las víctimas y no repetición”.

Valga recordar que Camilo Gómez, quien hoy en día funge como jefe de debate de Ramírez, fue el comisionado de paz de Pastrana durante los oscuros y violentos años de El Caguán, zona que las Farc utilizaron para fortalecerse hasta llegar a convertirse en uno de los grupos terroristas más peligrosos y ricos del planeta.

Más adelante, en el acta de Marta Lucía Ramírez se encuentra una frase que es muy esclarecedora: “…en la primera vuelta de las elecciones presidencial [del año 2014], las bases del partido conservador y dos millones de votantes apoyaron las propuestas formuladas por Marta Lucía Ramírez. El programa propuesto por la candidata conservadora se basó en un apoyo al proceso de paz pero con condiciones…”.

¿Apoyo al proceso de paz? Valga recordar que el éxito del Centro Democrático en 2014 se debió, en buena medida, a su posición vertical en contra del proceso de Santos y las Farc, pues su estructuración y naturaleza no respondía a las esperanzas y anhelos de la ciudadanía. Desde su génesis, aquel proceso fue estructurado para beneficiar a los victimarios y no a las víctimas. No era admisible una negociación en la que no se exigiría castigo para los responsables de los crímenes de lesa humanidad, personas que además quedarían habilitadas para participar en política.

Desde entonces, el CD fue claro al afirmar que se buscaría la paz, pero no de la forma como lo estaba haciendo el gobierno de Santos.

Lo preocupante es que el partido estuviera sosteniendo esa tesis y paralelamente Óscar Iván Zuluaga y Marta Lucía Ramírez hubieran suscrito un acuerdo que en negrillas incluyó esta declaración: “Para avanzar en la búsqueda de la paz y recogiendo la propuesta del partido conservador, hemos acordado que se continuará conversando con las Farc en La Habana, sin acuerdos a espaldas del país, con condiciones y plazos que garanticen avances tangibles, definitivos, verificables con acompañamiento internacional”.

Aquel compromiso, quedó por escrito y fue la condición sine qua non que impuso Marta Lucía Ramírez para unirse a Óscar Iván Zuluaga.

Lo cierto es que en 2018, Zuluaga no es candidato, pero Marta Lucía sí lo es. No puede pretender ser la candidata de millones de ciudadanos que se oponen al acuerdo con las Farc cuando ella, antes de hacerle el endoso a Zuluaga en 2014, recalcó que la mesa de diálogo con los terroristas de las Farc debía mantenerse instalada.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 19 de 2018