Sorprendente. Insólito. Descarado. Estos son algunos calificativos que se me ocurrieron cuando vi la noticia que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) salpicada por la corrupción de unos magistrados, compulsó copias al Comité de Acusaciones de la Cámara de Representantes, solicitando investigar al expresidente Álvaro Uribe Vélez en relación con las chuzadas del DAS.

Me indigna que sea esa Corte, la encargada de investigar un tema tan controvertido a nivel nacional. Es inaceptable que le sea permitido a ciertos magistrados continuar con la persecución contra el expresidente, sobre todo ahora que salió a flote la red de corrupción en las altas cortes, en la que se presume que unos magistrados recibieron pagos a cambio de archivar procesos. Mientras los encargados de cobrar esos pagos –como el exvicefiscal anticorrupción Moreno-, ocupaban altos cargos en entidades judiciales. Tal vez nunca nos enteraremos de las posibles prebendas que recibieron para perseguir y sancionar con cárcel a varios destacados dirigentes de Colombia.

Me parece absurdo que la solicitud de investigación al doctor Uribe no surja de un hallazgo nuevo en el caso. Implicados en el escándalo de las chuzadas como Felipe Muñoz y María del Pilar Hurtado, aseguran que no recibieron instrucciones de la Casa de Nariño. El cinismo de algunos no tiene límite. No hay justificación que dé razón a las acusaciones en contra del exmandatario, duélale a quien le duela.

Me parece incomprensible que con base en la persecución al mayor exponente de Centro Democrático, se esté debatiendo la legitimidad de las interceptaciones. Sin tener en cuenta que el expresidente recibió un Estado casi fallido, con problemas de grupos insurgentes, paramilitares, narcotráfico y más. Frente a un gobierno y un cuarto poder infiltrado por enemigos, era necesario identificar y seguir posibles amenazas a la sociedad y a la democracia. Que el DAS se haya degradado no es culpa del mandatario sino de funcionarios sin escrúpulos.

La última sentencia de la Corte Suprema de Justicia huele a humo. Humo para desviar la atención del escándalo de corrupción más grande de la historia del País en la rama judicial. Humo direccionado al chivo expiatorio más obvio: Álvaro Uribe Vélez. Humo que no es sino un intento mediocre de unos cuantos magistrados –pues no son todos-, por mantener la cabeza a flote. Pero ese humo no desviará nuestra mirada; seguiremos luchando al lado del expresidente por recuperar nuestra patria.

@ChriGarces

Publicado: septiembre 15 de 2017