El día 29 de mayo, los integrantes de las Farc tendrán que haber entregado la totalidad de sus armas y con ese paso, entrarán a formar parte de la sociedad civil nuevamente.  Sin embargo, el plazo -por supuesto- no se va a cumplir. Miembros del Secretariado de la guerrilla han aceptado ya que no será posible entregar las armas en el tiempo estipulado y han solicitado hasta dos meses más de plazo. Ante la situación no nos queda a los colombianos más remedio que preguntarnos, ¿qué es entonces lo que han hecho desde el 19 de febrero cuando terminaron su movilización hacia las zonas veredales?  Política, sí, algo de eso hemos podido escuchar en las noticias.  Pero de las armas que tienen que entregar se han puesto en manos de la misión de verificación de la ONU a penas 140. Si se cumple con lo prometido esta semana y se entregan antes de que se acabe el domingo las 1000 con las que se comprometieron, se habrá entregado a penas el 15 por ciento de las armas, con los plazos ya vencidos.

A propósito del mismo tema es justo recordar el asunto de las caletas. Lo que ocurrió a mediados de abril no puede ser calificado como menos que un escándalo.  Primero porque pone en tela de juicio la verdadera voluntad de las Farc para entregar la totalidad de su armamento, y segundo, porque a menos de 500 metros del lugar se encontró un inmenso laboratorio para procesar coca. A pesar de ello, los jefes de la guerrilla sostienen que su organización revolucionaría jamás traficó con estupefacientes. Pues bien, si el gobierno obligó a la población de Colombia a renunciar a la justicia en procura de la verdad, parece que se va a quedar con el pecado y sin la gracia ¿Por qué no han sido puestos a disposición de la fiscalía los miembros del frente 48 a quienes pertenece la caleta encontrada, si la existencia de la caleta constituye un incumplimiento fragante de los acuerdos?   ¿Cuánto del acuerdo se puede incumplir, antes de que se tome alguna acción?

Por otro lado, está el tema de los niños reclutados. Hasta la fecha las Farc han devuelto a la sociedad a 76 menores de edad. ¿Cuál puede ser la tardanza? ¿Por qué si el grupo terrorista tiene intenciones verdaderas de cumplir su parte del acuerdo, si pretende cambiar su imagen frente a la sociedad, si aspira reivindicarse con nuestro país, por qué razón no se han entregado ya todos los menores de edad? Se habla de que se reclutaron unos 11 mil niños. Este, que es un crimen de guerra según el Estatuto de Roma, y no tendrá castigo, debería haber sido el primero de los compromisos cumplidos por la guerrilla.

Ahora, no solo la guerrilla ha sabido incumplir con sus promesas. El gobierno nacional prometió Colombia una paz estable y duradera a cambio de un voto favorable en el plebiscito. Luego de haber perdido la consulta, prometió esa misma paz a cambio de que al pueblo se le olvidara que habían desconocido su voluntad, y, sin embargo, Nobel de Paz en mano, paz no existe todavía. La reiteración de actividades criminales perpetuadas por el ELN en la subregión del Catatumbo, o en la zona de Tumaco no tienen precedente. De hecho, se sabe de cierto que, en buena parte de los territorios de dominio de las Farc, ejercen ya control territorial otros grupos al margen de la ley. Entre disidentes, antiguos paramilitares y bandas criminales se reparten lo que antes perteneció a dos grandes grupos sin que vayamos camino a consolidad paz alguna, menos aún una estable y duradera.

Pero esto no puede ser ninguna sorpresa. La paz la impone por la fuerza el Estado a la vez que este mismo construye las condiciones para perpetuarla.  La paz no puede firmarse, ni ella gémina de un acuerdo. Un buen comienzo sería garantizar que la guerrilla cumpla su parte del trato.

@daraujo644

Publicado: mayo 6 de 2017