Nadie tiene la varita mágica para solucionar las crisis. Si eso fuera así, sería tan sencillo como aplicar una fórmula estándar que elimine los impactos negativos de las coyunturas y permita generar las condiciones institucionales apropiadas para generar empleo y crecimiento económico.

Sin embargo, ello no acontece. Cuando la curva de contagios del coronavirus en el País mostraba una tendencia de crecimiento irreversible, el Gobierno actuó a tiempo para contener una mayor expansión del virus.

De hecho, mientras que China, España e Italia tardaron 60, 43 y 36 días respectivamente para declarar la cuarentena, Colombia a los 14 días tomó esa determinación. Uno de los países que más rápido ha actuado a nivel mundial.

No obstante, aunque desde la perspectiva de salud pública es la mejor decisión posible, las repercusiones sociales y económicas que genera son incalculables. Por ejemplo, en este año y medio de gestión se había logrado revertir el progresivo estancamiento del País que en 2017 solo logró crecer el 1.7%, mientras que en 2019 ya llegaba al 3.3%. Igualar o superar ese número este año es prácticamente una misión imposible.

Además, hay que tener en cuenta que el 47% de los trabajadores del País son informales. Es decir, su ingreso depende del rebusque diario. Por eso la gravedad de la situación. Sin personas en la calle no hay ventas y, por ende, desaparece el medio para llevar sustento a los hogares.

En este crítico contexto, es de resaltar la respuesta que se ha dado desde la Casa de Nariño. Perfectamente el ejecutivo hubiera podido limitarse a tomar medidas económicas que mantuvieran el nivel de inversión extranjera en el País, la estabilidad del recaudo tributario o la liquidez de las empresas a través de créditos especiales.

Sin embargo, tal decisión hubiera sido el caldo de cultivo de una hecatombe social. Por el contrario, lo que se decidió desde Presidencia fue poner en marcha, junto con las medidas financieras, un conjunto de acciones sociales que le permitieran a los sectores más vulnerables sopesar los efectos de la crisis.

Como tal, el giro adicional que se dará a los beneficiarios de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor, junto con el auxilio a los trabajadores informales que no son beneficiarios de programas sociales, es una determinación que permitirá mantener un flujo básico de ingresos a las familias más vulnerables del País.

No es en lo absoluto un acto de populismo que echa mano del presupuesto público para ganar adeptos, sino una necesaria medida para que la crisis causada por el coronavirus no desampare a aquel segmento de la población que depende exclusivamente de día a día para subsistir.

Estados Unidos, por ejemplo, dentro del plan de estímulos prepara enviar un cheque de alrededor de $1.000 dólares a cada americano para sopesar los efectos de la crisis generada por el Covid-19 y mantener el nivel de consumo de la economía, lo cual ya se había hecho antes durante la gran recesión y en 2001.

Esta crisis es uno de los retos más importantes que afrontará este Gobierno. De las medidas que tome dependerá el futuro de millones de colombianos que viven entre el miedo al contagio y la incertidumbre económica. Por ahora, el balance es positivo. Las acciones adoptadas son acertadas y protegen al grueso de la población.

Espero, por el bien del País, que Dios ilumine al Presidente y su equipo de gobierno para que sigan piloteando con firmeza este avión en medio de tanta turbulencia.

@Tatacabello

Publicado: marzo 27 de 2020