Para nadie es un secreto que el presidente Uribe es víctima de un montaje atroz, en el que han participado sectores oscuros del socialcomunismo, como el senador de las Farc Iván Cepeda, integrantes de la rama judicial involucrados en bochornosos episodios de corrupción –‘Cartel de la Toga’- y periodistas que en la práctica fungen como activistas políticos, como es el caso del bloguero Daniel Coronel Castañeda.

A Uribe se le vulneraron todos sus derechos como procesado. La investigación empezó con el entonces magistrado José Luis Barceló, un beodo irremediable que en medio de sus delirios alcohólicos gritaba a los 4 vientos que, al precio que fuera, encarcelaría al expresidente de la República. Ahí está la primera razón sobre la que se sustenta la inocencia de quien ejerció como jefe de Estado entre 2002 y 2010.

A través de una contundente carta remitida en días pasados a la dirección del diario de extrema izquierda El Espectador, el Centro Democrático hizo el listado de las irregularidades que existen en la investigación adelantada contra el doctor Uribe Vélez.

El segundo aspecto tiene que ver con las vulgares ‘chuzadas’ ilegales que le hicieron al exmandatario, por orden directa del señor Barceló quien, valga enfatizarlo, está siendo investigado por la comisión de acusaciones, precisamente por haber cometido esa flagrante violación de los derechos de quien estaba siendo investigado por él.

Tercera razón. Cuando el proceso fue remitido a la polémica sala de instrucción de la corte, el mismo le fue asignado a nadie menos que al cuestionado contratista del santismo, Cesar Augusto Reyes Medina quien impulsó la investigación dándole importancia singular al falso testigo Juan Guillermo Monsalve quien fue interrogado por una magistrada auxiliar -que hoy es una destacada funcionaria de la JEP, tribunal al servicio de las Farc- sin que estuviera presente la defensa del expresidente. Esa ausencia de contraparte, facilitó que dicha diligencia fuera una puesta en escena en la que la interrogadora -la auxiliar de Reyes- le soplara algunas respuestas a Monsalve, tal y como puede oírse en las publicaciones que del expediente Uribe hizo la revista Semana.

Cuarto. Era tan claro el sesgo de Reyes Medina, que en su investigación se abstuvo de oír a personas clave, cuyo testimonio es suficientemente claro y desmonta cualquier sospecha que exista respecto de la pulcritud del presidente Uribe. Así mismo, no se convocaron figuras trascendentales como el exparamilitar alias El Tuso Sierra quien ha dicho en múltiples ocasiones haber sido abordado por Iván Cepeda, ‘Don Iván’, con el fin de que declarara falsamente contra el presidente Uribe y su familia.

Quinta columna sobre la que se sustenta la inocencia de Uribe Vélez. Luego de que se dictara la medida de aseguramiento en contra del expresidente de la República, gracias a la labor de muchos periodistas se descubrió que el magistrado Reyes Medina, que posaba como un hombre impecable y un jurista intachable, en realidad era un vulgar excontratista del gobierno de Santos.

En efecto, se logró confirmar que Santos favoreció a Reyes con un millonario contrato de casi $600 millones de pesos para que adelantara una consultoría relacionada con el proceso de La Habana del que Uribe era el principal opositor.

El sexto argumento. Llama poderosamente la atención que el magistrado Reyes haya pasado muy de largo respecto de las SIM cards que le fueron incautadas a Monsalve. ¿Por qué una prueba tan importante, que habría dilucidado el nivel de cercanía entre el falso testigo y el senador Cepeda, no fue practicada? ¿Acaso las investigaciones penales no deben ser integrales, valorando todos los elementos que hacen parte del expediente?

Séptima razón: Tanto Barceló como Reyes adelantaron la investigación colmados de rabia, animadversión y prejuzgamientos contra el presidente Uribe. Ellos trazaron una hipótesis de trabajo y se concentraron en acomodar evidencias que se ajustaran a la misma, sin incluir pruebas de gran relevancia que habrían demolido sus prejuicios.

La filtración sesgada, parcial y malintencionada de algunos elementos que hacen parte del expediente a periodistas como Daniel Coronel es la octava razón que demuestra que el de Uribe es un caso evidentemente político que no jurídico. Para nadie en Colombia es un secreto que Coronel Castañeda es un rabioso enemigo del exmandatario que se ha valido de sus espacios mediáticos para perseguirlo, casi siempre con noticias falsas e interpretaciones amañadas de los hechos.

Finalmente, se destaca que Uribe siempre, absolutamente siempre, ha estado dispuesto a atender los llamados de la justicia, en aras de defender su honor, su dignidad y, por supuesto, su inocencia.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 3 de 2021