El presidente Duque ha anunciado que presentará al congreso un proyecto para que se regule la representación de las víctimas de la violencia terrorista en la Cámara de Representantes. Muy bien que se elija una real representación de víctimas, y no, como pretendieron Roy y las Farc, una representación de victimarios disfrazados de víctimas. 

El partido Centro Democrático ha anunciado que apoyará la iniciativa de Duque, que entierra de una vez por todas el intento de las FARC y de sus socios de la extrema izquierda, de construir una mayoría artificial en la Cámara de Representantes.

El proyecto de Roy Barrera y las Farc proponía crear 16 circunscripciones especiales. En cada una se elegiría un representante a la cámara. De esa manera pensaban dar investidura parlamentaria a unos comisarios políticos escogidos entre los jefes de frentes de los terroristas, milicianos o los dirigentes políticos comunistas que se mantuvieron en la clandestinidad hasta cuando se firmó el Acuerdo.

Pongamos de presente que los principales impulsadores de esas curules fueron inicialmente los capos -hoy prófugos-, Iván Márquez y Jesús Santrich. A ellos los relevaron el ministro del interior Guillermo Rivera y el senador Roy Barreras, como autores -y ponente el último-, quienes redactaron diez farragosos artículos transitorios, para elegir representantes en los feudos en los que habían campeado por décadas las Farc.  

Esas 16 circunscripciones especiales coinciden íntegramente con territorios vedados para la actividad política democrática; allí solo cabe el proselitismo de los terroristas de las Farc o de quienes ellos autoricen. La MOE ha certificado que en esos territorios se produjo el 39,7% de los atentados a nivel nacional contra los dirigentes comunales; que casi la mitad de esos asesinatos (…) han sucedido en estos municipios (que también) concentran la mayoría de (los) atentados y las desapariciones”.

Cuando el ministro Rivera y el senador Roy observaron que el uribismo había convencido a la mayoría del congreso sobre los funestos propósitos y efectos de su proyecto, dieron un viraje “gatopardiano”. En ese momento, abandonaron el lenguaje desembozado de beneficios para los terroristas y comenzaron a hablar, más bien, de “curules para las víctimas”. 

Los elegidos, eso sí, seguirían siendo los mismos líderes sociales, las mismas “víctimas del conflicto armado”, escogidos y postulados por la guerrilla en sus feudos a través de sus organizaciones de fachada. Roy-FARC imaginaron entonces unas “reglas especiales” para asegurar la “transparencia electoral y la libertad de voto”, según escribieron. Excluían en forma arbitraria a los partidos políticos de la carrera por esas curules. Las “organizaciones campesinas” o “sociales” o los resguardos, asentadas largo tiempo en el territorio de las circunscripciones que ellos moldearon en el Acuerdo final, serían las únicas con la facultad de inscribir a los candidatos.

Redondeando la faena excluyente para los demás, e incluyente para ellos solos, Roy y las FARC anunciaron que se prohibía la inscripción como candidatos de “quienes hubieran sido candidatos, elegidos o no, a cargos públicos y corporaciones públicas con aval de partidos políticos o hubieran hecho parte de directivas de estos o desempeñado cargos públicos de libre nombramiento y remoción”. No importaba que esos funcionarios o ex funcionarios tuviesen la condición de víctimas o fuesen “líderes sociales” o perteneciesen a una “organización social”. Es decir, el requisito para ser candidato a una de las diez y seis curules, era tener un prontuario bien cargado de crímenes.

Ahora el gobierno tiene la palabra. Ya ha anunciado algunas líneas de acción que han sido acogidas favorablemente por la opinión: no aumentará el número de curules actuales, sino que se modificarán las circunscripciones territoriales para crear la de víctimas, que no supondrá costos adicionales. La idea, igualmente, es que en la circunscripción (preferentemente nacional) que se creará para las víctimas, solo votarán los inscritos como tal en el Censo Nacional de Víctimas.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 19 de 2019