Por Olga Trujillo, MD

El asbesto o amianto, se refiere a un grupo de minerales naturales fibrosos, ampliamente usados en diferentes áreas de producción debido a su asombrosa resistencia a la tensión, su escasa termoconductividad y su relativa resistencia al ataque químico. Se utiliza en el aislamiento de los edificios, hace parte de diversos objetos de construcción (tejas, tuberías de agua, mantas ignífugas y envases médicos), es usado como aditivo en los plásticos y en la industria automovilística (revestimiento de embragues, frenos y amortiguadores)

La exposición al asbesto, se produce a través de la inhalación de fibras que se encuentran en el aire del lugar de trabajo, el aire cercano a puntos de producción, o el aire del interior de viviendas y edificios que contiene partículas de este material.

Según la OMS  todas las formas de asbesto son CANCERÍGENAS para los humanos. Aproximadamente al año se presentan 107.000 muertes por enfermedades relacionadas con este material.  Es bien conocida la relación del asbesto con el desarrollo de cáncer de pulmón, laringe y ovario, así como de mesotelioma (un cáncer del revestimiento de las cavidades pleural y peritoneal). La exposición al asbesto también puede causar otras enfermedades, como la asbestosis (fibrosis pulmonar por asbesto). Es decir, es un problema de salud pública en los países en donde aún se trabaja con este grupo de minerales.

Una de las principales razones por la cual aún se utiliza el asbesto, es el bajo costo. Existe una importante oferta de asbesto, con producción en varios lugares del mundo.

Se podría  reemplazar por fibras de lana mineral o de vidrio, fibras de carbón, fibras de plomo, fibras orgánicas sintéticas o naturales.  La principal barrera para el cambio es el costo y su disponibilidad, ya que existen países donde no es posible encontrarlas.

Ahora bien, se admite que la respuesta que puede generar cambios en las células que predispone al cáncer o la respuesta inflamatoria crónica, no está ligada a la composición química de las fibras, sino a su forma.

La durabilidad de las fibras y su persistencia en el hombre son también factores significativos para la determinación de la respuesta carcinogénica. Una cuestión importante a resaltar es la longitud de las fibras que se depositan en las paredes de los bronquios, causando tumores. Por otro lado, para persistir, las fibras tienen que ser químicamente durables. Aunque la composición química no sea considerada un factor directamente relacionado con la respuesta carcinogénica, lo es indirectamente por ser un factor determinante de su durabilidad.

Las fibras que pueden reemplazar al asbesto también generan enfermedades pulmonares

Es necesario continuar los estudios epidemiológicos de este tipo de fibras alternas para determinar con más fiabilidad su posible relación con la aparición de cáncer. Hasta el momento, la International Agency for Research on Cancer (IARC) ha clasificado a todas las fibras fabricadas por el hombre como “posiblemente cancerígenas para los humanos”.

En otras palabras, tanto el asbesto como las fibras que recomiendan para usarse en su reemplazo, pueden causar lesiones pulmonares irreversibles y procesos cancerígenos. La medida a seguir, no es exclusivamente retirar el asbesto de la industria, aunque el primer paso para la prevención es retirar la fuente que causa el riesgo; lo necesario es implementar las medidas de control de exposición a químicos y partículas en general y cumplir con las dosis limites de exposición permitidas por las normas que ha adoptado Colombia en materia de prevención de riesgos profesionales.

Colombia, año tras año, aumenta la normatividad en cuanto a prevención de accidentes de trabajo y enfermedades laborales se refiere. Las leyes son claras, completas y pienso que son suficientes para que las empresas las pongan en marcha y creen los programas de prevención dentro del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo establecido por el Ministerio de Trabajo.

Muchas empresas, que realizan actividades de alto riesgo, están en mora de implementar las medidas dictadas por el gobierno y el Ministerio de Trabajo, poniendo en riesgo permanente a los trabajadores y creando la posibilidad de tener personas con enfermedades catastróficas que golpean gravemente al Sistema General de Seguridad Social en Salud y a la sociedad en general.

En conclusión, para poder controlar el desarrollo de enfermedades crónicas y cáncer por asbesto, no solo es necesario pensar en la posibilidad de sustituírlo por otras materias primas, sino en controlar que las empresas adopten las medidas necesarias y sistemas de vigilancia de enfermedades que resulten de la exposición directa por estos minerales, iniciar estudios de los materiales que realmente disminuyan el riesgo de producir lesiones a largo plazo y hacer plan ordenado de cambio que permita a las empresas continuar con su operación. Estas medidas no solo deben aplicarse al asbesto sino a todos los riesgos químicos que puedan desencadenar lesiones por este mismo mecanismo.

Ojalá el Ministerio de Trabajo en cabeza de su ministra estrella, Clara López Obregón, establezca un control real a las empresas y ejecute las sanciones pertinentes si no se está cumpliendo con las normas vigentes y aplicables en riesgos profesionales.

@IrreverentesCol