Al parecer los criminales más poderosos y peligrosos se han unido con el propósito de perseguir al fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez. Como él mismo reveló en las últimas horas, a través de llamadas intimidatorias, seguimientos y, por supuesto, las chuzadas de que ha sido objeto, algunos delincuentes buscan minar su solvencia moral y, tal vez, prefabricar una crisis con el fin de tumbarlo del cargo.

Resulta altamente sospechoso que empiecen a aparecer pasquines mentirosos contra el fiscal Martínez pocas horas antes de que se resuelva, por ejemplo, la suerte del hoy prófugo de la justicia, Carlos Mattos. En el caso de ese empresario –oriundo de Codazzi, Cesar y no de España como habilidosamente ha querido decir su defensa jurídica para confundir a la opinión pública-, se presenta un hecho que llama poderosamente la atención de las autoridades: la intervención de un asesor –cuya identidad no revela este portal para no afectar la investigación que se adelanta- que estaría detrás de la campaña de desprestigio contra Néstor Humberto Martínez.

Ese asesor, que se mueve libremente entre Colombia y Europa también es el eslabón perdido en el caso del soborno del juez que libró las medidas cautelares a favor de Mattos, hecho por el que hay personas privadas de la libertad y el empresario costeño está ad portas de ser pedido en extradición, previa emisión de una circular roja de Interpol.

Ese mismo individuo sirve en este momento como consultor en manejo de crisis de otras personas involucradas en sendos procesos penales, cuyo interés no es el de defenderse de los hechos por los que son incriminados, sino en cobrar venganza del fiscal general que puso en evidencia su talante criminal.

A través de la mezcla de unas pocas verdades con un cúmulo infinito de mentiras, se ha empezado a recrear una imagen distorsionada de la realidad. El vehículo para llevar a cabo esa campaña ha sido Gonzalo Guillén –cercano al asesor de Mattos-, quien ha publicado toda suerte de mentiras e imprecisiones contra el fiscal general, las cuales fueron oportuna y contundentemente desmentidas.

Carta del Fiscal General, Néstor Humberto Martínez

Al decir popular, los pájaros empezaron a tirarles a las escopetas. La cuestión es sencilla: si alguien está en capacidad de explicar con toda claridad el origen de su patrimonio, es el fiscal Martínez. ¿Un corrupto como Armando Benedetti, puede hacer lo mismo?

No hay que llamarse a engaños. Cuando la criminalidad se siente acorralada, acude a las calumnias y al sicariato moral contra el fiscal que los investiga y acusa. Hace unos años, Pablo Escobar ordenaba matar a quien se atreviera a juzgarlo. Los hampones de ogaño acuden a oscuros asesores para poner en marcha toda suerte de campañas de desprestigio.

Es evidente que el fiscal Martínez no se piensa dejar amedrentar, pero ha quedado notificado. Cada paso que dé en contra de poderosos como Mattos, tendrá un costo muy elevado. ¿Qué mentira se irá a decir cuando ese empresario cesarense sea solicitado en extradición?

Sobre Benedetti, nada puede sorprender. Su desespero es evidente y él sabe que sus días de libertad están contados. Su involucramiento con la red de interceptaciones ilegales es absoluto. Difícilmente podrá salirse con la suya, pues las confesiones de los capturados lo dejan a él y a su compinche, Eneko Laiz, en un pésimo lugar.

Néstor Humberto Martínez ha sido un gran fiscal general de la nación. Gracias a su gestión, la entidad que él dirige ha recuperado su buena reputación y la ciudadanía ha empezado de creer nuevamente en la justicia y los bandidos, acostumbrados a comprar jueces y fiscales, ante el acorralamiento, están acudiendo a todo tipo de herramientas sucias para “desquitarse” de quien se atrevió a ponerle fin a su carrera criminal.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 26 de 2018