Así se ha calificado con sobra de razones la política que está llevando a cabo el alcalde petro-comunista de  la capital antioqueña.

Como lo señaló hace poco Rafael Nieto Loaiza, Antioquia y, por supuesto, Medellín, están en la mira de los promotores de la candidatura de Petro para las próximas elecciones presidenciales. Acá consiguió el presidente Duque su holgado triunfo hace 3 años sobre el candidato extremista. Por lo tanto, el debilitamiento de este bastión uribista, defensor de la democracia liberal, ha adquirido las connotaciones de una consigna que por obra de las circunstancias tuvo cumplido efecto con la elección del siniestro “Pinturita” para regir los destinos de nuestra ciudad emblemática.

Los políticos locales que la hicieron posible y han colaborado con su desastrosa gestión tendrán que responderle a nuestra ciudadanía por lo que han estado promoviendo, que es ni más ni menos el doblegamiento de la Antioquia grande que en versos inmortales cantó el Poeta de la Raza, Jorge Robledo Ortiz.

Lo que ha sucedido con EPM, nuestra empresa emblemática, es elocuente. Para el funesto “Pinturita”, no hay en Antioquia un solo personaje que dé la talla para gerenciarla. Nuestro amado terruño está hoy sometido a unas fuerzas extrañas de ocupación que desconocen su idiosincracia y sus necesidades. Su interés no reside en satisfacer las aspiraciones de nuestras comunidades, sino las de ciertas tendencias políticas disolventes que acá no habían podido pelechar hasta ahora.

Como lo ha denunciado valerosamente Alfredo Ramos Maya, los que mal de nuestro grado insisten en gobernarnos en Medellín no son independientes, ni los anima el propósito de corregir las anomalías de nuestra sociedad. Se valen de arteros recursos proclives a la corrupción para promover unas causas políticas que se identifican con el petro-comunismo. La contratación, los puestos, el gasto social, la acción administrativa, en suma, se proyectan hacia el fortalecimiento de estructuras favorables a ese proyecto político y el consiguiente debilitamiento de las que podrían impedir su triunfo en los comicios del año entrante.

Cuando en épocas de dificultades como las que ahora padecemos lo lógico sería que un gobernante de buen criterio se esmerara en procurar la unidad colectiva para hacerles frente, “Pinturita” ha optado más bien por la estrategia del caos, la división entre “ellos” y “nosotros”, el enfrentamiento de clases, la erosión de las fuerzas vivas. 

El empresariado antioqueño goza de muy merecido prestigio en el país y allende sus fronteras. Acredita la vitalidad de nuestra cultura , ha creado riqueza y generado mejores condiciones de vida para nuestro pueblo, pero “Pinturita” no se cansa de acusarlo de latrocinio y explotación. Antioquia se ha distinguido por su fe católica; entonces, a ese personaje se le ocurre burlarse de ella consagrándole la Navidad al Demonio. Nuestra ingeniería y nuestras capacidades gerenciales lo tienen sin cuidado, y por eso trae en su ejército de ocupación unos sacamicas de otras regiones. Lo mismo hace con ese hontanar de excelentes juristas que ha formado EPM, de donde han salido ejemplares magistrados de las Altas Cortes. Los desprecia y somete bajo el yugo de advenedizos que, como era de esperarse, no pueden dar la medida. Y, ojo con lo que me dice un conocedor: se están reemplazando los abogados al servicio de EPM por otros que quizás podrían prestarse a maniobras non sanctas al momento de pactar sus honorarios.

Reitero que cursa en la Fiscalía una inquietante denuncia sobre la participación de bandas criminales en la elección de “Pinturita”. Lo cierto es, como lo ha señalado el expresidente Uribe Vélez, que hubo impedimentos surgidos de ahí para el acceso de los candidatos del Centro Democrático a ciertos barrios de la ciudad.

Se comenta en altos medios capitalinos   que uno de los objetivos de la actuación de EPM en el negocio de energía de la Costa es ponerlo al servicio de la candidatura de Petro, a fin de contrarrestar allá la influencia de Char, a lo cual se ha opuesto tajantemente la responsable de Afinia. En ese círculo infernal que rodea a “Pinturita” todo es creíble.

Hay que felicitar y apoyar a los promotores de la revocación del mandato del ridículo histrión “Pinturita”, en especial a Andrés Guerra Hoyos, que acaba de anunciar que se dedicará de tiempo completo a esa necesaria misión de rescate de nuestros más entrañables valores.

Jesús Vallejo Mejía

Publicado: abril 15 de 2021