No podía esperarse nada distinto. Era evidente que la sala penal de la corte suprema de justicia, célula que se ha consolidado como un garito de corrupción y de politiquería, entronizaría a la cirujana-guerrillera de las Farc Deyanira Gómez, alias ‘La Chiqui’ como supuesta víctima del presidente Uribe en el proceso que se adelanta en la fiscalía por la pretendida compra de testigos, montaje judicial que en su momento hicieron los magistrados José Luis Barceló y el cuestionado Cesar Augusto Retes Medina.

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Para ser claros y despachar este asunto de manera rápida, la única víctima se llama Álvaro Uribe Vélez, contra quien se hizo un entrampamiento inaudito y con fines puramente políticos. Los socialcomunistas, conscientes de que con Uribe en el panorama político les es imposible apropiarse de la democracia colombiana, acudieron a la peor de las vilezas para sacarlo del camino: prefabricaron un proceso judicial en su contra.

Para ello contaron con el apoyo decidido de la corte suprema -para ser justos, hay que decir que no todo ese tribunal se prestó para la infamia, pero sí la casi totalidad de la sala penal-.

Uribe tuvo que renunciar a su curul en el Senado de la República, dejando abandonada la representación que más de 800 mil colombianos delegaron en él. Su caso pasó a la fiscalía y desde hace un par de meses la juez a la que le corresponderá decidir si la preclusión solicitada por el doctor Gabriel Ramón Jaimes no ha podido instalar la audiencia por cuenta de las marrullas y rabulerías protagonizadas por sujetos nauseabundos, como los exfiscales Montealegre y Perdomo quienes se presentan como víctimas.

Contra toda evidencia, la sala penal de la corte, en un nuevo fallo político, decidió resolver una tutela ordenando que la cirujana-guerrillera Deyanira Gómez sea admitida dentro del paquete de alegadas víctimas del exmandatario.

Deyanira, o “La Chiqui” como es conocida en las filas de las Farc, es conocida de autos. Fue, durante algunos años la manceba del falso testigo Juan Guillermo Monsalve. Ahora, está escondida en Canadá desde donde tarde o temprano deberá responderle a la justicia por sus vínculos cada vez más probados con el grupo narcoterrorista internacional Farc.

Ha trascendido la declaración de un guerrillero de las Farc, rendida en el año 2006, en la que el delincuente se refiere a Deyanira Gómez.

El documento, que fue revelado hace unos días por la Revista Semana no deja espacio para las dudas. Allí se lee que “Chiqui, ella es de Bogotá, ella es cirujana, de 1.70 cms de estatura, gorda, cabello mono, ojos café claritos, tiene unos 30 años y ha sido la amante de ‘Armando Pipas’, ella operó a cinco conmigo, ella fue al cañón de las Hermosas y nos operó, ella fue en el carro de ella que es un Toyota Rojo, ella viajó con un señor que dijo que era el papá, pero no lo vi, el señor era quien manejaba el carro; esto sucedió hace seis meses que fue lo que me operaron”.

Las coincidencias son estremecedoras. ¿Quién ha sido el principal promotor de Deyanira Gómez? El senador de las Farc Iván Cepeda, conocido en el mundo criminal con el alias de ‘Don Iván’. ¿Qué organización le dio dinero a Deyanira y a la familia del falso testigo Monsalve mientras aquel declaraba contra Uribe? Una ONG de extrema izquierda, pro Farc y que a lo largo de los años ha recibido dinero de Cepeda. ¿Quién tramitó el asilo de Deyanira en Canadá para lograr así su fuga de Colombia? Precisamente, el senador de ese grupo, Iván Cepeda.

Y ahora, fina atención de la corte suprema de justicia, Deyanira la cirujana-guerrillera será “víctima” en el proceso contra el señor expresidente Uribe.

En pocas palabras, esa investigación ha sido objeto de una toma guerrillera.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 26 de 2021