Con todo desparpajo y tranquilidad, la agresiva Claudia Nayibe López, narró que ella no tiene ningún inconveniente en decirle a su sobrina de 4 años que la marihuana es “un cigarrillo especial”.

En entrevista con la periodista Vicky Dávila, Nayibe se refirió al consumo de drogas en los lugares públicos, aseverando que ella acostumbra llevar a su sobrina de 4 años a un parque donde hay personas drogándose y que con toda naturalidad le explica que “esa [la marihuana] es una sustancia, un tipo especial de cigarrillo que es riesgoso… vámonos caminando y seguimos”. Como si fuera algo perfectamente normal. 

Muy grave que quien pretende ser alcaldesa de Bogotá crea que los ambientes sórdidos, colmados de vicios, peligros, drogas, alcohol y demás sustancias que enajenan a quienes las consumen, sean espacios sanos para llevar niños de 4 años. 

Los parques son lugares de esparcimiento, creados con el propósito de proporcionar aire fresco para quienes los visitan, permitir que los niños jueguen, otros hagan deportes o ejercicio, no para que los desadaptados vayan a consumir drogas. Dice la Constitución de Colombia -esa misma que Claudia Nayibe tanto defiende en sus intervenciones públicas- que “los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

Dice Claudia Nayibe que ella jamás ha consumido drogas -algo que desmienten personas que en el pasado integraron su círculo social- y para no desagradar a los progresistas y drogadictos que ven en ella a la candidata ideal, acto seguido dice que le produce “vergüenza” no ser una consumidora de estupefacientes. 

Un derroche de los antivalores: llevar a una niña de 4 años a lugares donde hay drogadictos, enajenados y demás, consumiendo toda suerte de sustancias para enseñarle a la menor que lo que esas personas utilizan, son productos “especiales”. De acuerdo con la Real Academia Española, especial es un adjetivo que hace referencia a algo o alguien “que está por encima de lo normal o habitual por significativo o estimado”.

Como si aquello no fuera suficiente, resulta que, de acuerdo con el código moral de Nayibe, no consumir drogas es motivo de indignidad social, al punto que la aspirante a alcaldesa de Bogotá revela que le da turba tener que reconocer que no ha probado las drogas. 

El mensaje que envía la persona que aspira a gobernar a la capital de Colombia es nefasto, sobre todo frente a los niños y adolescentes que puedan caer en el embrujo de su discurso populista, pues al oír sus palabras, fácilmente concluirán que no consumir drogas los convierte en seres retardatarios.

Vergüenza deben sentir Claudia Nayibe, persona que defiende agendas tremendamente nocivas como la ideología de género, llegando a extremos inauditos de calificar de homofóbico a todo aquel que no comparta sus preferencias sexuales.

Resulta peligrosamente riesgoso que López llegue a la alcaldía de Bogotá. La capital colombiana nuevamente terminará envuelta en discusiones polarizadoras como las que protagonizó Gustavo Petro. Lo que se requiere es una persona con capacidad administrativa, que termine de recuperar a la ciudad, que se concentre en garantizar la seguridad y combatir sin contemplación a los microtraficantes de drogas, delincuentes que normalmente operan en los parques a los que Claudia Nayibe López acostumbra a llevar a su indefensa sobrina de 4 años. 

Los padres de esa menor tienen algo de pundonor, ciertamente deberían valorar el grave riesgo al que la exponen al permitir que la tía Nayibe la lleve a esos sucios y siniestros paseos.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 9 de 2019