Si nos detuviésemos un momento en la memoria para volver a la tristemente célebre silla vacía del Caguán, tal vez entenderíamos que la política principal del ala más radical de las Farc, no es precisamente la buena voluntad, sino la anarquía y la beligerancia.

Hoy cuando es evidente que Santrich se fue para unirse al Paisa, a Iván Márquez y Romaña, la alerta tiene que ser general. Estos bandidos son el ala más radical de la organización y el país ya vio las pruebas de su innegable regreso al accionar criminal, lo que a su vez revelaría que el dinero nunca reportado de las Farc y sus nexos con carteles internacionales de droga, estarían financiando su renaciente y fortalecida empresa criminal.

La JEP lo sabía, pero prefirió guardar silencio pese a las advertencias del Gobierno, de la Fiscalía, Procuraduría y demás entes investigativos y judiciales que alertaron lo que significaba tener en libertad a un sujeto como Santrich, quien seguía delinquiendo desde el escudo de unos acuerdos que nadie más que las mismas Farc están deslegitimando con sus actos.

Las cortes también deben explicar por qué le concedieron la libertad, dando con esto aval al fuero de congresista que alcanzó a ostentar un hombre que años antes, desde La Habana y con su descarado “quizás, quizás, quizás” ya le cantaba públicamente a sus víctimas lo poco que le importaban.

Este señor se dedicó los últimos días a retar a las instituciones y a denigrar de un país grande como el nuestro, pero que para el mafioso no resulta más que una ‘república bananera’, porque lejos de patriotismo, este tipo de sujetos están adictos al dinero fácil que durante tantos los alimentó a punta de chantaje, boleteo, secuestro y asesinato, según ellos, con fines “políticos” ¡Hágame el bendito favor!

Finalmente, las Farc como partido, también tienen que darle una respuesta al país. La silla vacía de Santrich es responsabilizad de ustedes. No puede ser que las cabezas de un partido que, se supone, nace para fortalecer la democracia se haya prestado para justificar y hasta victimizar a un mafioso que dista mucho de ser un prohombre. Con esto lo que hicieron fue torpedear la seguridad jurídica del proceso que los llevó a estar hoy del lado correcto de la historia.

Si la silla vacía del Caguán nos recuerda la arrogancia de algunos de los excomandantes de la guerrilla más vieja y criminal del país, pues la Operación Jaque nos tiene que recordar también que las Fuerzas Militares de Colombia tiene la inteligencia y capacidad necesaria para la imperante misión de traer ante la Justicia a este grupo de bandidos que tanto tienen para aclarar a sus víctimas, y al país que les dio una oportunidad que ellos no han dimensionado.

@JenniferAriasF

Publicado: julio 4 de 2019