Hay personas ávidas de atención. Cuando no logran atraer las miradas, recurren a medidas extremas. Algunos amenazan con suicidios. Otros se disfrazan, o dan gritos y algunos, como es el caso de Carolina Sanín, lagartean contratos con el distrito para presentar programas de televisión en el canal público de Bogotá con el propósito de “generar polémicas”, cuando, de nuevo, lo que pretenden es que el mundo -en sentido figurado- sea notificado de su existencia.

La misma semana en la que el país conoció los dramáticos detalles que rodearon la desaparición de la niña Sara Sofía cuya madre, una prostituta y drogadicta, aparentemente dejó morir de hambre y luego tiró a un río el cadáver.

La droga, esa maldita sustancia que acaba personas y familias enteras, que ha causado la ruina de millones de hogares, que es la que financia el terrorismo que durante décadas ha padecido Colombia, es vista por la señora Sanín como algo sexi.

Miremos la definición que tiene la Real Academia Española del adjetivo empleado por la buscadora de atención Carolina Sanín Paz: “Sexi: que tiene atractivo físico y sexual”.

No viene al caso juzgar qué atrae sexualmente a la contratista Sanín.

Pero lo que sí merece ser juzgado y rechazado de plano es que esa mujer se valga de un espacio en un medio de comunicación que se nutre única y exclusivamente de dineros públicos -impuestos- para plantear que las drogas son sexis. Ese comentario evidentemente puede generar confusión en los niños y adolescentes que lo vean. Las drogas son un cáncer. Son una enfermedad voraz. Llevan a quienes las consumen a extremos insospechados, como estamos viendo en estos momentos: una madre que mata y desaparece a su hija.

¿Qué puede tener de sexi una tragedia como la que le costó la vida a Sara Sofía?

El alcoholismo y la drogadicción son enfermedades, así reconocidas por las autoridades de salud más prestigiosas del mundo. Y las enfermedades deben ser tratadas como tales y no banalizadas como pretende hacer la perseguidora de deferencia Sanín.

La mala noticia es que esa mujer, soberbia, no reconocerá su falta de inteligencia y ponderación en su comentario. Como las mulas atrapadas en un pantano, seguirá pateando hasta el final. La mala noticia, también, es que los bogotanos tendrán que seguir soportando sus apreciaciones baladíes y sus apologías a la droga, pues si alguien está plenamente identificada con ella, es la alcaldesa Claudia Nayibe López quien como candidata propuso el establecimiento de una suerte de “pico y placa” para que los drogadictos pudieran acudir a los parques a consumir sustancias alucinógenas cuando los niños no estuvieran jugando ni practicando algún deporte.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 25 de 2021