Entender al santismo como un movimiento o ideología política es un error. La realidad es que el santismo es algo muy parecido a un mercado público donde confluyen intereses, se transan réditos de carácter personal y se dicen unas cosas, pero se hacen otras. La mayoría de los candidatos a la presidencia en algún momento u otro se han paseado por ese mercado público para transar algo a cambio de una ganancia para ellos. Veamos quienes son:

En miras de mantener su influencia y burocracia intacta Germán Vargas Lleras fue ministro y vicepresidente de Santos. Además, Cambio Radical, su partido político, fue pieza fundamental para que se aprobara todo lo que Santos presentara incluyendo un acuerdo de paz vencido en las urnas y una reforma tributaria regresiva e inconveniente. Si no hubiera sido porque se matriculó en el gobierno más impopular de la historia de Colombia, incluyendo al de Samper, hoy Vargas Lleras estaría con un pie en el Palacio de Nariño. Si Vargas Lleras hubiera renunciado antes del plebiscito, en un verdadero acto de coherencia su historia hubiera sido distinta. Sin embargo, resolvió quedarse pegado a la ubre de Santos hasta el último segundo. Pensó que ese error se podía subsanar yéndose por firmas para que la gente pensara “oh, Vargas Lleras rompió sábanas con Cambio Radical” y expresando dudas acerca del proceso de paz.

Como Juan Carlos Pinzón se había lanzado a la presidencia utilizando la misma táctica, después de ser ministro y embajador de Santos, resolvió nombrarlo como su fórmula vicepresidencial.  Ninguna de esas maromas le ha servido a Vargas Lleras para despegar – por lo menos en las encuestas – y es por eso que destapó sus cartas y ahora recibe el pleno respaldo del partido de la U, es decir del partido de Santos, con todo y sus Roys y Benedettis. Ellos dicen que es una alianza programática pero yo digo que ahí se tuvo que negociar hasta el más ínfimo detalle incluyendo la inmutabilidad del acuerdo con las Farc y la impunidad para todos los que cometieron graves actos de corrupción. El verdadero candidato de Santos es Vargas Lleras sin lugar a dudas.

A Gustavo Petro, el candidato que mejor representa la ideología de las Farc, de los Castro y del chavismo, Santos le debe en gran parte su reelección ya que le puso una votación tan importante que le mereció abrazos y reconocimientos públicos. Petro es el equivalente a los Ñoños y los Musas porque fue fundamental en la segunda vuelta después de haber sido vencido por Oscar Iván Zuluaga.  Pienso que si Petro llega a la presidencia le aseguraría a las Farc un feliz tránsito hacia la consumación de todo el acuerdo habanero y que Colombia se convertiría en otro experimento fallido del Socialismo del Siglo XXI, pero no sería garantía de que no se le escarben todos los actos de corrupción durante el gobierno Santos. Es por eso que creo que a Petro se le ve como una especie de volador sin palo y eso explicaría que Piedad Córdoba, que baila según el son que le pongan, haya dicho públicamente que Petro es el candidato de las Farc, a sabiendas del daño político que eso le hacía.

Humberto de la Calle, el arquitecto del acuerdo habanero, el que quiere estar aquí pero también quiere estar allá, el ex vicepresidente de Samper y el gallo desteñido del liberalismo está perdido en las encuestas. Alguien le metió en la cabeza que tenía verdaderas opciones para ser presidente y el pobre se lo creyó. Después de ganar una consulta que le costó al pueblo colombiano 40 mil millones de pesos, y de no despegar resolvió tomarse un tintico que al final le supo amargo con Sergio Fajardo porque dejó entrever lo endeble que es su candidatura y no pudo concretar nada que lo salvara. Ahora, por últimas, Cesar Gaviria, el presidente de la colectividad, le hizo un llamado a todos los dirigentes liberales para que rodeen la campaña de De la Calle. Yo pienso que tratarán de salvar cara, pero ya están en conversaciones para aliarse con quien les pueda asegurar la dosis de mermelada que los tiene en coma diabético.

Sergio Fajardo, aunque no ha sido abiertamente santista, estuvo de acuerdo con que se violara la voluntad popular del plebiscito y además escogió como compañera de fórmula a Claudia López, otro personaje determinante en la reelección de Santos. Su candidatura subió en las encuestas como la espuma verde de hace 8 años y se ha venido desvaneciendo a medida que la gente se da cuenta que tiene más contenido un paquete de papitas que él.

Mi voto está cantado, para mí el único candidato que le garantiza a Colombia gobernar para todos, devolver la legalidad, la institucionalidad y la decencia es Iván Duque Márquez. Al santismo lo quiero lejos, como a un mal recuerdo que estuvo a punto de acabar con el país.

@ANIABELLO_R

Publicado: abril 6 de 2018