Para nadie es un secreto que Ernesto Samper es un vil testaferro político del ‘Cartel de Cali’. Ganó las elecciones de 1994 con el dinero que el hampa metió a la tesorería de su campaña.

Desde siempre, se había esperado que los principales cabecillas del cartel, los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela -hoy extraditados a los Estados Unidos- hicieran la respectiva confirmación.

El presidente Andrés Pastrana, que perdió dichas elecciones, tenía en sus manos la que sin lugar a dudas es la prueba reina de dicha financiación ilegal.

Se trata de un carta suscrita por los hermanos Rodríguez, la cual fue remitida el 12 de junio del año 2000.

En dicha comunicación, los capos del narcotráfico aseguran que “Si bien es cierto, que en algún momento de nuestras vidas cometimos el error de contribuirle al señor doctor ERNESTO SAMPER PIZANO y a sus más inmediatos colaboradores, con el dinero para su campaña presidencial, NO fue a sus espaldas ni mucho menos a espaldas de los directivos de la campaña como lo pregonan en plazas públicas. Solo lo hicimos con el deseo de que un gobierno liberal, en cabeza de los doctores ERNESTO SAMPER Y HORACIO SERPA, llevara al país por mejores rumbos basados en el progreso, la justicia social y el bien de todos los Colombianos (SIC)”.

Los Rodríguez explicaron en esa carta el motivo por el que durante tanto tiempo no habían contado la verdad: “Le queremos expresar señor presidente [Pastrana], que hemos guardado este prudente silencio frente a estas situaciones incluyendo el brindis con champaña del Dr. ERNESTO SAMPER y su señora el día de nuestra captura, los improperios permanentes que recibimos cuando quieren demostrar lo indemostrable, y muchos otros actos innecesarios que poco a poco nos van relevando de la obligación de contribuir con este silencio al desarme de los espíritus”.

Judicialmente, Samper ha quedado impune respecto de los delitos que él cometió durante su campaña. Pero la verdad histórica debe imponerse y la carta de los Rodríguez, entregada en la comisión de la verdad es un elemento fundamental para ese propósito.

Ahora, el país debe continuar investigando otro capítulo oscuro del expresidente Samper: el asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.

Las evidencias son abundantes. Los testimonios son muy claros y contundentes. En dicho crimen participó el escudero del exmandatario liberal, Horacio Serpa quien falleció hace un año.

Igualmente, capos del desparecido cartel del norte del Valle han dicho que aquel crimen fue ordenado desde el gobierno nacional. Desde hace varios años uno de los integrantes de ese grupo ilegal, el capo Ramón Quintero Sanclemente, conocido con el alias de RQ, ha solicitado que la justicia colombiana oiga su versión respecto de ese crimen.

Quintero Sanclemente, recluido en una cárcel federal de los Estados Unidos, ha enviado múltiples comunicaciones a la fiscalía colombiana pidiendo ser oído para entregar informaciones que pueden ponerle fin a la impunidad que ha rondado el magnicidio del doctor Gómez Hurtado.

No puede suceder que Samper culmine su paso por la Tierra sin responder penalmente por ese asesinato, como sucedió con Horacio Serpa quine nunca fue llamado a declarar por el crimen que, según las evidencias, él ordenó a través de su lugarteniente y socio político, el asesor de la mafia Ignacio Londoño Zabala, alias Nacho -también muerto-.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 2 de 2021