Tenemos muchas y profundas decepciones de la política y de los políticos de nuestro país. Criticamos la forma en que nos gobiernan y la manera de desarrollar o ejecutar muchas de las acciones del Estado. Sin embargo, aunque duele y lo criticamos, son muchos quienes se han mantenido al margen.

Actualmente, estamos ad-portas de iniciar un nuevo momento político para Colombia. Se acercan las elecciones, tanto al Congreso, como a la Presidencia de la República; elecciones que se deben desarrollar en el mes de marzo y de mayo del 2018, respectivamente.

La situación actual, como lo vivimos en la cotidianidad, es bastante compleja. Se ha puesto en riesgo la institucionalidad, que construida durante años, está amenazada de muerte. Vivimos situaciones francamente agudas y delicadas, como el aumento de la corrupción, el abandono de una política clara y definida en materia económica, el impacto nocivo de la reciente reforma tributaria. También, la profundización en la descomposición social, en donde los niños, niñas y las mujeres, están llevando la peor parte y un preocupante retroceso en la seguridad urbana.

El momento es crucial. Los próximos 5 años serán la oportunidad de cambiar el rumbo y redefinirlo hacia un país verdaderamente prospero e incluyente, o será la continuidad de la debacle a la cual el gobierno de Santos, nos han llevado. Ello, debería llevar a la reflexión de todos los ciudadanos colombianos, especialmente de los jóvenes y de quienes no ejercen la responsabilidad democrática, pues ven la política como algo lejano o un sistema imposible de transformar.

Es la oportunidad en la cual, quienes que en épocas anteriores han tomado distancia del ejercicio de la política, hagan una profunda reflexión e inicien el conocimiento y análisis de quienes aspiran a dirigir los destinos del país. Es la coyuntura perfecta para cambiar de actitud, y comprender que la política es de todos, no solo de los políticos.

Es más, la democracia es un sistema que no funciona si sólo algunos se comprometen con ella. Todos tenemos que contribuir para que sea una efectiva forma de gobierno. Si estas cansado de ver corrupción, inseguridad, falta de asistencia social, ausencia de formación en valores y de apoyo y respeto por la familia, es el momento de participar.

Del mismo modo, los valores son fundamentales en una sociedad, porque de la armonía, solidaridad y convivencia, en la vida cotidiana de las personas que la conforman, se logra el cumplimiento de los propósitos de la democracia. Es decir, no debemos olvidar que el Estado lo hacemos todos, quienes ejercen el voto y eligen; y quienes no lo hacen, al permitir que sean otros los que elijan. Muchas veces, nos negamos a aceptar el sistema, negándonos a nosotros mismos nuestros derechos. Si son otros los que eligen, son otros los que tienen la responsabilidad, y estamos olvidando que sigue siendo nuestra responsabilidad, más aun cuando muchos de los que eligen lo hacen pensando en sus intereses totalmente particulares e individuales y no en el bien común, o lo que es peor, movidos solo por el aceite de las maquinarias.

El bien común se basa en propósitos, ideales y valores de la sociedad y se implementa en normas que desarrollan los primeros para alcanzar su cumplimiento. Por ello, se hace necesario armonía sincronizar los aspectos individuales y los colectivos, a partir de una actuación coherente de conjunto. Es de esta manera que se alcanza el desarrollo integral de todos quienes hacen parte de la sociedad. Si se tolera que los que elijan sean quienes están movidos exclusivamente por intereses de las maquinarias, no estamos construyendo democracia, sino manteniendo castas políticas que se dedican a enriquecerse con los recursos de todos. Se adueñan de las organizaciones del sector salud, o del sector educativo o de los recursos de la primera infancia y, al no votar, se es permisivo y tolerante con esos corruptos.

La apatía y el abstencionismo a lo político, invitan a dejar que otros decidan el futuro individual, familiar y de comunidad. Y, les pregunto a quienes se consideran apolíticos, o lejanos de la política:

¿Es el momento de permitir que sean otros los que decían por ti? ¿Te sientes realmente seguro en lo que sucede y tienes la tranquilidad para que sean otros los que decidan por ti y por tu familia?.

Son preguntas sencillas para abordar nuestra responsabilidad democrática, política o simplemente ciudadana.

No cabe duda, que ha llegado el momento en el cual, cientos de miles de colombianos deberán hacer su reflexión sobre lo que han recibido como ciudadanos, y a su vez, sobre su aporte a Colombia; para tomar la mejor decisión entorno al nuevo proceso electoral que se avecina. Asumir con liderazgo e iniciativa la responsabilidad ciudadana y conocer a quienes aspiran a dirigir al país, y decidirse elegir a los mejores o, mantenerse al margen y que sean los mismos de siempre eligiendo a los caciques electorales de siempre, a través de sus maquinarias aceitadas con la abundante mermelada.

@ForerohElvira

Publicado: mayo 1 de 2017