He recordado con tristeza a Ramón Carrillo, ese humanista que pasó de la neurocirugía a  la Salud Pública y se convirtió en Ministro de Salud en la época de Perón. Sus credos cambiaron la concepción de  la atención en salud de los argentinos. Definía los hospitales como “los  albergues del sufrimiento”.

Se necesita ser muy canalla para robarse los recursos hospitalarios de un pueblo.  Pero la peste en Córdoba corrompió hasta la sal; cuentan sus pasillos maltratados que el remedio salió peor que la enfermedad. La intervención del Hospital San Jerónimo y otras entidades de salud en Córdoba (Comfacor, deuda de 500 mil millones de pesos) fue botín terminal para los funcionarios corruptos, transeúntes, encargados de poner en orden la casa. Estamos repitiendo esa lúgubre historia de la medicina, cuando esa enfermedad transportada por ratas, la peste negra, arrasó medio continente europeo. De la salud hoy en Córdoba solo quedan dolorosos recuerdos. y cínica impunidad.

Viendo morir a un niño inocente El Doctor Rieux, el protagonista de  La  Peste de Alberto Camus, expreso:” el único medio de luchar contra la peste es la honestidad”. No sé cuál es más grave: la peste o la guerra. Pero si estoy seguro, la corrupción es peor que la sumatoria de ambas.

El hospital de  Montería no es viable. Debe ser liquidada su razón social. Tercera intervención por la Superintendencia de Salud: (amarga experiencia, que triste es pedir esto a quién vigila: firmeza y transparencia.), pañitos de agua tibia. Los encargados por Supersalud,desastrosos. Se aumento el pasivo y uno de ellos detenido. Ojala no lo premien por casa por cárcel como reconocimiento por haberles robado el tratamiento de las enfermedades infecciosas de nuestros lactantes. ¿Cuántas  muertes evitables enterró su pillaje?

Pensemos: cuesta 160 mil millones su liquidación. Hay una deuda por cobrar de 120 mil millones y en esto una Supersalud valiente y honesta, sin personajes siniestros y silenciosos, nos puede ayudar a recuperarla. Vamos a suponer que nos toque endeudarnos en 40 mil millones, lo cual  dudo, aplicando  las normas vigentes de liquidación. En poco tiempo, continuando así,  con interventores corruptos o gerentes de bolsillo se aumentaran el pasivo actual en esa cifra. Enterremos para siempre este lastre vergonzoso que es el Hospital San Jerónimo.

En contra de mis principios, como médico y ciudadano, debe promover esta liquidación social. Educamos con ambivalencia a nuestros niños .Bienes imperecederos como la salud no los protegemos y quienes los profanan son los espléndidos anfitriones que nos seducen con sus atenciones hipnotizando  nuestra condena social.

@Rembertoburgose

Publicado: febrero 22 de 2019