Uno de los principios fundamentales del Centro Democrático es el de la apertura para que nuevos líderes puedan participar de manera activa en la política. El presidente Uribe, desde siempre ha sido proclive a forjar liderazgos frescos. En su gobierno, el grueso de sus ministros fueron personas jóvenes sin antecedentes políticos.

Lo mismo ha hecho con su partido en el Congreso de la República. La gran mayoría de personas que alcanzaron una curul en 2014 -cuando el Centro Democrático nació en el escenario nacional- incursionaban por primera vez en la política. 

El partido del presidente Uribe es, ante todo, una colectividad democrática que otorga las mismas garantías para todos sus militantes y aspirantes a cargos de elección popular. Aquello, que en principio pareciera bondadoso, se está convirtiendo en un tiquete para el fracaso político. 

Se volvió costumbre que el Centro Democrático designe a sus candidatos a cargos uninominales -alcaldes y gobernadores- a través de encuestas, procedimiento que ha evidenciado que a los aspirantes del partido los puede escoger cualquier grupo ciudadano, menos los militantes del mismo.

Con ocasión de la elección del candidato a la alcaldía de Bogotá, hubo un desconcierto total en la base uribista que mayoritariamente se inclinó por Samuel Hoyos, mientras que la minoría se manifestó a favor de Ángela Garzón, hija del militante de la extrema izquierda, Angelino Garzón.

En efecto, la encuesta realizada con miembros inscritos en el Centro Democrático reveló que el 39.4% de ellos consideró que el candidato debía ser Hoyos; tan solo el 29.2% votó por Ángela Garzón, quien al final terminó imponiéndose gracias a que en la encuesta abierta a todos los ciudadanos, los estratos bajos y los electores que se declaran simpatizantes de las Farc y otras organizaciones de extrema izquierda, respondieron el sondeo a favor de quien hoy funge como candidata del uribismo a la alcaldía de la capital del país. 

Lo de la Garzón es absolutamente inviable. No despierta el mínimo entusiasmo en la base uribista. Su candidatura es coja y abundan los miembros del Centro Democrático que abiertamente han dicho que bajo ninguna circunstancia votarán por ella.

El resultado de la equivocación de haber permitido que la candidata del CD sea la señora Garzón, salta a la vista. En la más reciente encuesta realizada por la firma Invamer, Claudia Nayibe López arrasa con una intención de voto del 45.9%. La aspirante uribista, recoge un deprimente 8.2%.

Con la designación de Garzón, el Centro Democrático, sin quererlo, le allanó el camino a Claudia Nayibe quien no tiene un candidato de centro derecha fuerte y capaz de enfrentarla con ardentía y buenos argumentos. Como están las cosas, en octubre próximo, el uribismo será implacablemente castigado en las urnas de la capital colombiana por haber presentado a una candidata que no tiene la menor identidad con el cuerpo de doctrina de la colectividad fundada por el presidente Álvaro Uribe. 

Y también, gracias a las encuestas, en la puja por la gobernación del departamento de La Guajira, se alzó con la candidatura del Centro Democrático la muy cuestionada Maritza León, una mujer sobre la que pesan serios cuestionamientos por su gestión como rectora de UniGuajira. 

A ella, la enfrentó un político con fuerte arraigo en las bases uribistas de La Guajira, Miller Soto quien hizo serios reparos frente a la metodología empleada para la elaboración de las encuestas. En una dura carta, Soto aseveró que “no hay nada que me obligue a respetar y acatar un mecanismo fundado en un esquema injusto y falaz”.

Falta por conocerse el resultado de la encuesta que se está llevando a cabo para designar al candidato a la alcaldía de Medellín. En esa puja, se enfrentan Alfredo Ramos, Ana Cristina Moreno y Jaime Mejía. 

De todos, el más preparado y con mayores posibilidades de triunfo es Ramos. Pero la encuesta puede arrojar un resultado desconcertante que designe a alguno de los otros dos aspirantes, que no tienen posibilidad ninguna de ganar las elecciones. 

Resulta preocupante que el Centro Democrático, por dar una falsa muestra de democracia, esté cavando su propia tumba al permitir que los candidatos a los cargos más importantes del país sean personas que conozcan el truco para imponerse en las encuestas, pero no tienen idea ni posibilidad de ganar elecciones. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 9 de 2019