Estamos celebrando la fiesta de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, el 9 de julio de 1919 el presidente Marco Fidel Suárez le consagra el país y la corona como Reina y Patrona de Colombia.

La historia de esta imagen se remota a 1560. Por esas calendas los frailes dominicos realizaban evangelización en el centro del país, el español Antonio de Santana es designado para construir una casa para la administración de los colonos, indígenas y esclavos y una capilla en Sutamarchán, donde llega el fraile Andrés Jadraque con el encargo de dotar la capilla y pregonar la devoción a la Virgen del Rosario guía de los dominicos.

Van a Tunja Antonio Santana y fray Andrés para encargarle al pintor Alfonso de Narváez la elaboración del cuadro. Para cumplir la tarea, el pintor consigue un lienzo de algodón indígena, realiza la pintura de la Virgen, pero a lado y lado le sobra una parte en blanco, entonces, decide pintar a la izquierda a San Antonio y a la derecha a San Andrés en honor a los ordenantes de la pintura. El cuadro se lleva a la capilla en 1562 y allí permanece por más de una década, pero debido a las goteras del techo de paja se humedece y la imagen prácticamente desaparece.

De allí se traslada a Chiquinquirá, pero debido a su mal estado se abandona en una habitación y el sacerdote, al ver que nada representaba, se lo devuelve a don Antonio. Su esposa Catalina, lo lleva a su casa de campo donde termina utilizándolo para secar trigo al sol.

En 1586 María Ramos decide reparar el viejo oratorio, recupera el lienzo que tenía doña Catalina, lo lleva a la capilla y diariamente le reza pidiéndole a la Virgen del Rosario que se manifieste. El 26 de diciembre de 1586 cuando María salía de oratorio, pasaba una indígena, Isabel, con su hijito y le gritan a María: mire, mire señora y al echar un vistazo a la pintura esta brillaba, estaba irreconocible, se había restaurado completamente en sus colores originales y habían desaparecido los agujeros que tenía por su uso en el secado de granos. Desde entonces, empezó la devoción por la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.

Se confió el Santuario a la Orden de los Dominicos y después del terremoto de 1785 los frailes construyen una nueva basílica y trasladan allí el cuadro alrededor de 1823. A pesar de terremotos, incendios, maltrato, vicisitudes y 458 años de ser pintada, la imagen se conserva poco deteriorada. Ha sido visitada por el papa Juan Pablo II y llevada a Bogotá en la visita del Papa Francisco.

Colombia atraviesa grandes dificultades, el deterioro de la economía por la pandemia, la quiebra de empresas, el aumento del desempleo y la pobreza, caldo de cultivo que alimenta una izquierda radical e irracional empeñada en implantar el socialismo del siglo XXI. Oremos a nuestra Patrona para que nos libere de estas tribulaciones que amenazan agobiarnos.

@rafuribe

Publicado: julio 10 de 2020