Más que un mensaje a los colombianos, observo en las palabras del jefe de Estado un simpático ejercicio de retórica.

Ahora resulta que le dio por ser poeta cómico al presidente de la República. En su discurso veintejuliero del pasado jueves, soltó algunas frases bonitas, de esas que podrían ser parte de la letra del himno nacional de cualquiera de nuestras repúblicas bananeras.

Su intervención me recordó una de las mejores actuaciones de Les Luthiers, denominada La Comisión (Himnovaciones), que invito a disfrutar en el canal de estos genios argentinos del humor en YouTube.

Más que un mensaje a los colombianos, lo que observo en las palabras del jefe de Estado es un simpático ejercicio de retórica que nadie cree, a no ser que reciba algún tipo de remuneración, por supuesto.

En efecto, hoy día la inmensa mayoría de los colombianos expresan su rechazo a la gestión del actual mandatario, con justas razones. Dado que es imposible que el señor Santos monte algún en Transmilenio, para medirle el aceite al pueblo en las calles, no en los estudios estadísticos, muchas veces amañadas, quisiera formular algunas preguntas, como siempre, ofreciendo este espacio como micrófono de las voces de a pie.

¿La patria por encima de los egos significa pisotear el sistema judicial colombiano, abriendo la puerta a juristas extranjeros formados dentro de las filas marxistas en Europa?

Porque todavía no me cabe en la cabeza que ese entuerto de la Justicia Especial para la Paz termine imponiéndose como condición obligatoria de la Paz; y que además, sea pre-requisito para quienes aspiran ser parte del mismo, su estrecha relación con la izquierda o su abierta simpatía con las Farc.

No entiendo: es como si ninguno de los 5000 abogados de élite con que cuenta Colombia, formados con rigor, lejos de las ideas marxistas, existiera para este gobierno.

¿La patria por encima de los egos significa hacerse los de la vista gorda frente el aumento desproporcionado de los cultivos de coca en territorio nacional?

Como si los angelitos de las Farc no supieran que ese dinero extra les sirve para garantizar ingresos sustanciosos en su carrera política, que les permitan comprar los votos y la pauta publicitaria que deseen.

¿La patria por encima de los egos significa desconocer el resultado electoral de un plebiscito, donde la mayoría expresó su rechazo a lo pactado en La Habana? No sean tan obtusos, señores del gobierno.

Como siempre andamos mirándonos el ombligo en estas tierras, se nos olvida que en el resto del mundo hay voces que han planteado serias objeciones en Derecho, respecto al proceder del gobierno Santos y al tal acuerdo de paz ese que nos quieren embutir a cómo de lugar.

¿La patria por encima de los egos significa tragarnos el sapo de pagarles una fortuna a los comandantes de las Farc, sin que paguen un solo día de cárcel, en “retribución” por los “favores” recibidos como sociedad en los últimos 54 años?

Está muy bien que 7000 terroristas abandonen las armas. No obstante, considero aberrante querernos imponer que los asesinatos, las bombas, los secuestros, las violaciones, el abuso de menores, el boleteo, las extorsiones y demás andanzas hechas por estos tipos desde 1964 sean asuntos menores, cuando se habla de la paz.

Con todo respeto: Si la patria estuviera por encima de los egos, el presidente Santos hubiera renunciado el pasado 3 de octubre, tal como lo anunció si el No ganaba el plebiscito.

“Las coherencias tontas son la obsesión de las mentes ruines”. Emerson.

@tamayocollins

Publicado: julio 26 de 2017