El negociador del acuerdo con la banda terrorista de las Farc, ese mismo que manipuló y amenazó al pueblo colombiano con el cuento de que él había alcanzado “el mejor acuerdo posible” con esa estructura mafiosa y criminal, ahora trata de salvar su fracasada campaña presidencial desmarcándose de Santos y responsabilizando al uribismo del fracaso de esa pantomima de proceso de paz con Timochenko y sus secuaces.

En tono tremendista, De La Calle, cuya intención de voto escasamente supera el 2% en todas las encuestas de opinión, se concentró en la últimas horas en llenar de miedo a los colombianos. Algo parecido a lo que hizo días antes del plebiscito de octubre de 2016.

En esa ocasión, De la Calle aseveró que si el NO ganaba, habría guerra, pues el acuerdo con las Farc no tendría posibilidad de ser corregido. Santos complementó la amenaza, señalando que la victoria del NO desataría un tenebroso río de sangre en las ciudades de nuestro país.

Ahora, ante la inminencia de una merecida derrota –el pueblo se dispone a castigarlo por haberle entregado el Estado a las Farc como negociador del gobierno en La Habana-, De la Calle vuelve por el sendero de infundir miedo, amenazando con que retornará la guerra a Colombia.

Los responsables de la crisis por la que está atravesando el arreglo con las Farc son, precisamente, los terroristas, el gobierno de Santos y De la Calle. Ellos negociaron un mal acuerdo y las consecuencias de su falta de rigor, seriedad, profesionalismo y de haberse burlado de los colombianos al robarse el resultado del plebiscito, se empiezan a sentir.

El acuerdo con las Farc está invariablemente recubierto con el manto de la ilegitimidad.

Así que De la Calle debe dejar sus bellaquerías y reconocer sus faltas. Mal hace el fallido candidato liberal y exasesor jurídico de los ladrones Nule al responsabilizar a la oposición democrática por lo que está sucediendo.

Si las Farc siguieron inundando al planeta Tierra con cocaína, es por culpa de la laxitud de él y de Santos, al no haber impuesto sanciones reales a quienes incurrieron en la deleznable práctica del narcotráfico. Resulta inaceptable que ahora él proponga, convirtiéndose en un cómplice de los mafiosos, que no haya extradición y que Sántrich y Márquez paguen en Colombia por sus delitos de narcotráfico ejecutados con posterioridad a la firma del acuerdo espurio, en diciembre de 2016.

Humberto de La Calle debe asumir su derrota. Él es un individuo que ha merecido el deprecio de los colombianos que anhelan una verdadera paz y no una claudicación cobarde y miserable como la que él pactó con las Farc. Él cree que suscribió el “mejor acuerdo posible” y la mayoría ciudadana que se expresó en las urnas manifestó exactamente lo contrario.

Ahora, el negociador De La Calle no puede venir a dar lecciones de absolutamente nada. Está cosechando lo que ha sembrado. Nos amenaza con que la posibilidad de que las Farc vuelvan a la violencia armada. Pero, ¿acaso él no acordó el desarme total y permanente de esa guerrilla? Al parecer, aún hay secretos del “mejor acuerdo posible” que el país no conoce.

Que el candidato del agonizante partido liberal se guarde sus opiniones sobre el talante democrático del uribismo, pues él, que coadyuvó el robo del plebiscito del 2 de octubre, para lo único que tiene licencia o autoridad es para retirarse de una vez y para siempre de la vida pública.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 30 de 2018