“Todo tiempo pasado fue mejor” reza aquel viejo adagio que tanto repetimos los colombianos, este dicho que raya en el cliché, se convierte en realidad cuando evaluamos las maneras, los valores y la calidad de la argumentación en la política. Carlos Holmes Trujillo era tal vez uno de los últimos reductos de estas buenas costumbres en nuestro país, un ejemplo para todos aquellos que crecimos viendo grandes debates nacionales que nos hicieron soñar con convertirnos en políticos.

El caballero de la política, como ha sido recordado en los últimos días, fue un hombre que llenó de altura el debate nacional, que siempre priorizo el argumento y el resultado ante el ataque personal, algo difícil de encontrar en nuestra época. Un hombre que siempre estuvo dispuesto a construir desde la diferencia, a anteponer los intereses de nuestro país a los suyos propios, a trabajar en equipo, a formar nuevos líderes, pero por sobre todo a fortalecer la democracia colombiana.

Carlos Holmes fue un hombre de región, que sin importar el cargo que ostentara siempre estaba dispuesto a acercarse a la ciudadanía, a escuchar los problemas de nuestra sociedad y a tender un puente para buscar soluciones. Un verdadero ejemplo de lo que significa el servidor público en la democracia representativa.

Entregó su vida al servicio de la patria, bien fuera desde el palacio municipal de nuestra amada Cali, donde tuvo el honor de convertirse en el primer alcalde elegido popularmente, o desde su oficina en la embajada de algún país lejano siempre tuvo como propósito enaltecer la imagen de mayor amor: Colombia.

Sus opositores lo recordarán como un hombre de argumentos firmes pero siempre respetuoso, sus amigos y copartidarios lo recordaremos como un hombre sensacional dispuesto siempre a entregar un consejo o una sonrisa, pero Colombia entera debe recordarlo como un verdadero patriota.

Quienes estamos hoy en la política, quienes se están formando para participar del servicio público tenemos en el legado de Carlos Holmes Trujillo una imagen importante, de quien mucho podemos aprender. El mejor homenaje hacia él será el compromiso para mejorar el nivel del debate público, salir de el ataque personal en redes sociales que caracteriza la actualidad, para profundizar en el argumento técnico que tantos extrañamos en el arte de gobernar e incluso de la oposición.

Nos abandonó un grande de la política colombiana. A su familia un fuerte abrazo de solidaridad, a mi buen amigo Camilo todas las buenas energías en estos momentos difíciles, a todos los colombianos que sufren las consecuencias de este implacable virus mis oraciones.

@gabrieljvelasco

Publicado: febrero 1 de 2021