Los políticos y partidos políticos están en la etapa definitiva para otorgar avales para gobernaciones y alcaldías; y en la conformación de lista de asambleas departamentales y concejos municipales.

El pulso y dilema en el que deben estar enfrentados quienes al final definen el nombre de quien ostentara el aval es que pesa más a la hora de definir el voto del elector. Los políticos tradicionales siguen apostándole a las coaliciones partidistas, a la sumatoria de votos en el papel. Mecánica adecuada y cierta cuando se trata de municipios pequeños, donde sigue teniendo mayor impacto ante el electorado, las coaliciones y fuerzas políticas, sumado al mecanismo ilegal de compra y venta de votos denominado “logística del día electoral.” 

El dilema de los grandes partidos, los que tienen voto de opinión, es como conjugar la opinión política con la opinión ciudadana. La opinión política es aquella que por varias circunstancias está sumergida, involucrada, informada de los detalles de la actividad política, administrativa, y electoral de su entorno local o regional; de las componendas como coloquialmente se le conoce al ejercicio de armar apoyos, coaliciones y alianzas, que suman votos para alcanzar el poder en alcaldías de ciudades capitales y gobernaciones.

La opinión política olvida, o sigue desconociendo por necedad, importancia decisiva del poder que tiene el voto de la opinión ciudadana al momento de definir el ganador de las elecciones. No pretendo desconocer importancia de los partidos políticos, de sus estructuras, de la fuerza burocrática, y del peso histórico que recae sobre algunos partidos, que sumado es importante y necesario en materia electoral.

Porque aquí debo dejar por escrito lo que replico en varios escenarios: “las elecciones se ganan con votos no con trinos.”

Existe un aforismo que aplica para poder entender la tesis que expongo en este espacio de opinión: “la opinión publica no es la opinión publicada.”

He conocido encuestas, también leído y escuchado encuestadores y analistas, que han tenido la osadía de sentenciar quien va a ganar en varias gobernaciones y alcaldías. Lo hacen sin sonrojarse. No logro entender como lo hacen si en materia estadística -si hablamos de cifras- entre el 40 y 45% de las personas encuestas están en el rango de “no saben o no responden” cuando se les indaga ¿por quien piensan votar en las próximas elecciones? y un porcentaje entre el 10 y 20% responden que lo harían en blanco.

 Estos resultados probados en varias encuestas que he tenido la oportunidad de estudiar y valorar, indican que nada esta sentenciado en las principales gobernaciones y ciudades del país en referencia a saber el nombre o los partidos ganadores.

Faltando seis meses para elecciones la opinión ciudadana no ha definido su voto, porque para ellos los tiempos electorales son diferentes a los de la opinión política.

El voto de opinión, que es la opinión pública, espera los candidatos ciertos (inscritos en registraduria) para comenzar a valorar sus propuestas, hojas de vida, a indagar a quien representan o quienes lo apoyan, para comenzar a discernir y definir su voto.

 No se equivoquen. La ciudadanía está cansada de la sumatoria de escándalos de corrupción; de las gavillas partidistas; de los robos descarados al PAE; de la falta de Justicia; de los engaños y mentiras que por años vienen acumulando los partidos políticos y también candidatos disfrazados ahora de independientes a través del mecanismo de movimientos significativos de ciudadanos.

La opinión pública es cada día más rigurosa a la hora de seleccionar su candidato y comenzar a sugerirlo en la voz a voz o por redes sociales, instrumentos poderosos y de mayor impacto que una valla publicitaria o reunión multitudinaria.

¡No se equivoquen! La opinión ciudadana no ha tomado partido en estas elecciones, por lo tanto, señores políticos y partidos políticos: no se engañen, ni menos se equivoquen de candidatos.

@LaureanoTirado

Publicado: abril 30 de 2019