Al seudo-defensor de Derechos Humanos y hoy congresista Alirio Uribe Muñoz le pareció razonable crear una ONG paralela al Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” (CAJAR), denominada COVERJURE, para consumar el robo de las millonarias indemnizaciones de las falsas víctimas de la masacre de Mapiripán.

Para nadie es un secreto que el CAJAR es la ONG responsable de litigar el caso de esta renombrada masacre en instancias nacionales e internacionales.  Se constituyó en parte civil dentro del proceso penal colombiano, poco tiempo después de ocurridos los hechos de Mapiripán en julio de 1997, acatando la orden del Secretariado de las Farc que en ese entonces proclamó:

“no queda otro camino que enfrentar la violencia estatal con organizaciones de masa, las denuncias masivas ante la Cruz Roja Internacional, Amnistía Internacional, La Fiscalía, La Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos y las Organizaciones no Gubernamentales” (“Primer informe sobre la masacre ocurrida en Mapirpán (Meta)” de la Procuraduría Delega para la Defensa de los Derechos Humanos el 31 de julio de 1997).

El llamado de las Farc de acudir a instancias internacionales, fue ejecutado al pié de la letra por los abogados del CAJAR que en 1999 radicaron la primera petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en 2003 ya habían logrado poner en marcha el desfalco con la representación de la señora Mariela Contreras Cruz y las hermanas Pinzón López, falsas víctimas de la masacre.

El año 2005 fue de celebraciones para el CAJAR porque obtuvieron la condena de la Corte Interamericana contra el Estado colombiano, dándose inicio al proceso de pago de indemnizaciones de las víctimas de Mapiripán que alcanzó la exorbitante cifra de 15.345.827.281,93 pesos. Sí, a partir de ese momento le empezaron a descontar al erario público más de 15.000 millones de pesos por este concepto.

Siempre me he preguntado ¿Cuántas escuelas públicas se habrían podido construir en Mapiripán con los dineros que finalmente se robaron desde el CAJAR?  Buena pregunta para el congresista Alirio Uribe Muñoz, ex presidente del Colectivo de Abogados y artífice del desfalco de Mapiripán, quien hoy posa en el Congreso de la República como flamante defensor de la educación pública. Lo dicho, es un sinvergüenza (ver “Alirio Uribe, sinvergüenza”).

Este aberrante caso de corrupción tiene a la fecha una novedad y la voy a compartir con los lectores.  El doctor Alirio Uribe y el resto de abogados del CAJAR, al mejor estilo de los ladrones de cuello blanco, conformaron una ONG paralela para terminarse de robar las indemnizaciones de Mapiripán. Se trata de la fundación “sin ánimo de lucro” Corporación Jurídica para la Verdad, la Justicia y la Reparación Integral (COVERJURE), constituida en 2007 y que, según registros recientes, dispone de activos totales por 11.944.991.411 pesos.

Produce asco constatar la manera cómo el CAJAR manipuló a Mariela Contreras Cruz y las demás víctimas, aprovechándose de su poca educación y deplorable situación económica, induciéndolas a mentir y quedándose luego con buena parte del botín bajo la figura de “donaciones” a COVERJURE. Recordemos apartes de las denuncia de la señora Mariela Contreras:

“El Colectivo de Abogados fue el que me indujo y yo tengo los papeles que ellos me dieron de las coordenadas por donde entraron los paramilitares (…)” (declaración ante los medios de comunicación después de la audiencia pública del 6 de julio de 2015). 

“(…) mis hijos eran menores de edad, primero, los abogados del Colectivo se los llevaron para un cuarto para darles onces, que les iban a dar algo de comer, y resultaron con un papel que los niños decían que habían visto un poco de carne, eso dice en el papel, no sé cómo sería. En todo caso es que como ellos eran menores de edad, ellos decían que no se les podía hacer firmar nada, a mi me llevaron a una notaria para que firmara unos papeles, y yo firmé unas hojas pero no las leí.” (declaración ante Fiscalía de Justicia y Paz el 14 de diciembre de 2012).

Ahora entiendo a qué se refiere David Kennedy cuando escribe sobre “el lado oscuro de la virtud”.  Con el doctor Alirio Uribe nos veremos en los estrados judiciales, no le tengo miedo.  Eso sí, lo responsabilizo una vez más por mi seguridad e integridad personal.

@jjUscategui

Publicado: septiembre 18 de 2017