Ante la caída del Muro de Berlín en 1989, la desaparición en 1992 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS) y sus frustradas teorías marxistas, y con  la demostración más que suficiente de que el sistema era un error, que ha ido perdiendo sus adeptos (la clase obrera), quedándose sin discurso, había que inventarse algo, tenían la necesidad ingente de crear una nueva forma de lucha para permanecer vigentes.

La izquierda muy hábilmente tenía que buscarse un nuevo público, dentro los maginados, dentro de los que se sienten discriminados, para así poder reinventarse.  Y por eso aparece con mucha fuerza la comunidad LGBTI, la que se podría decir hace parte de la nueva izquierda. Comunidad que está siendo usada por la izquierda, sin darse cuenta, para sus propósitos en la búsqueda del poder político, como un agente de conflicto, como un nuevo actor para provocar nuevas explosiones sociales, y que se enmarca perfectamente en la estrategia de todas las formas de lucha.

Ya Fidel lo había vislumbrado cuando dijo; “Si cualquier día nos despertamos con la noticia que la URSS se desintegró, cosa que esperamos no ocurra jamás, aun así en esas circunstancias, Cuba y la revolución cubana seguirán luchando y resistiendo”. Y es cuando unos años, ante la inminente caída de URSS, Fidel con mucha visión crea en 1990 el Foro de Sao Pablo y empiezan aparecer toda clase de ONGs, unas con pretensiones ecologistas (enmarcada en la deuda ecológica), otras indigenistas (enmarcada en las desgracias que nos dejó el descubrimiento de América), y entre estas, la comunidad de homosexuales, con el discurso de la igualdad de género y el desarrollo de la libre  personalidad. Entonces aparece en 1992 en Argentina la primera marcha del orgullo Gay. 

Por eso en el acuerdo de La Habana, el término ideología de género aparece cientos de veces, porque ese es el nuevo caballo de batalla, de allí se agarran para seguir llevando la contraría en la búsqueda del poder, el que estoy seguro que si llegasen a obtener (cosa que jamás va a pasar) los primeros en pasar al paredón serían los homosexuales, así como lo hizo Fidel en Cuba. Ustedes se pregunta porque en Venezuela no aparece con fuerza este movimiento LGBTI, porque no lo necesitan, ya están en el poder.

Pero la nueva izquierda creada en el Foro, es mucho más peligrosa que un grupo de homosexuales que merecen reconocimiento, sin tanto exhibicionismo.  Mucho más poderosa porque se le une un joven militar lleno de dinero que se hace presidente de Venezuela; Hugo Chávez.  Como también se unen la Farc, con sus millonarios recursos del narcotráfico. Y que el acuerdo de la Habana le da un nuevo oxígeno, entre ellos al ELN, que estaba extinguido y que hoy son 15.000 combatientes. Como de otros que se unen a la estrategia de “divide y vencerás” con tal que Colombia caiga en el comunismo.

@rodrigueztorice

Publicado: julio 4 de 2019