Colombia, en cabeza del canciller Carlos Holmes Trujillo, suscribió el pacto por la ONU para las migraciones, el cual fue acogido por más de 150 países.

En su intervención, el ministro Trujillo hizo énfasis sobre un punto que resulta clave para Colombia: nuestra condición de emisores y receptores de migrantes.

De acuerdo con las cifras oficiales, más de 5 millones de ciudadanos han partido hacia otras latitudes, hecho que implica un enorme desafío, pues independientemente de que aquellas personas hayan decidido establecerse en otros países, el Estado sigue siendo responsable de ellas.

El segundo elemento tiene que ver con los migrantes que llegan a Colombia, particularmente desde Venezuela, huyendo de la dictadura criminal de Nicolás Maduro Moros. El ministerio de Relaciones Exteriores maneja la cifra de 1.1 millones de venezolanos que han cruzado la frontera en los últimos 3 años y ese número, de acuerdo con las estimaciones del canciller Carlos Holmes Trujillo, ascenderá a 4 millones en el mediano plazo.

Los ciudadanos venezolanos que entran a nuestro país, lo hacen buscando asistencia social y oportunidades laborales y económicas.

Desde la llegada al poder del gobierno Duque, se le ha asignado una importancia singularísima a la crisis generada por la migración masiva de venezolanos, a tal punto que una de las primeras acciones en materia de política exterior fue la de gestionar ante las Naciones Unidas la designación de un enviado especial –el exvicepresidente guatemalteco, Eduardo Stein- para atender esa situación.

En Marrakech –Marruecos-, ciudad donde se suscribió el pacto de la ONU, el canciller Trujillo García planteó que Colombia ha puesto en marcha un plan en tres dimensiones: nacional, regional y multilateral.

Respecto a la órbita nacional, se han implementado acciones específicas para proveer atención médica y humanitaria y educación básica para los niños venezolanos que están llegando a las distintas ciudades y municipios de nuestro país.

En lo regional, se ha propendido por armonizar las políticas migratorias para efecto de adoptar medidas consensuadas con otros países a los que también están llegando los migrantes venezolanos.

Y en lo multilateral, se destaca la designación del señor Stein por parte de la ONU.

Colombia, que ha golpeado la puerta de otros países y de todos los organismos multilaterales posibles para buscar ayuda que le permita atender la situación migratoria que se vive en nuestro territorio, estaba perfectamente obligado a suscribir el denominado pacto para una migración segura, ordenada y regular, el cual establece un marco de cooperación internacional que no es jurídicamente vinculante, pero busca proteger los derechos humanos de los migrantes, sin menoscabar la soberanía de los países que se sumaron a este pacto.

Por supuesto que este documento generará un debate, pues hay quienes aseguran que el mismo atenta contra la soberanía de los Estados para efectos de fijar sus políticas migratorias. Por eso, resulta fundamental el énfasis que hace el propio pacto al insistir que el mismo sólo pretende estimular una mirada multidimensional del fenómeno de la migración.

Colombia no puede atender en solitario el flujo masivo de venezolanos que buscan refugio en nuestro territorio. A esas personas, que viven una verdadera tragedia personal, hay que recibirlos con afecto y con el cariño que merecen los hermanos, pero ante todo debemos ser realistas: para poder hacerle frente a esa situación, Colombia requiere del apoyo del mundo entero y la suscripción del pacto para la migración segura es un paso en el sentido correcto.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 11 de 2018