Nada nuevo en el muy venezolano exhibicionismo de fuerza, excepto por el contexto. La posibilidad de guerra con Venezuela, un fetiche comodín de la política colombiana, emerge ahora pintado por las narco Farc-Eln. Dadas las críticas circunstancias del madurismo podemos esperar cualquier evento, accidental o planeado, pero si queremos advertir el probable rumbo de un conflicto militar con Caracas, pongamos atención a Washington, Moscú y Beijing. Terán, Ankara y La Habana, aunque involucradas, son subsidiarias a ese eje. Somos, con o sin Maduro, actores de reparto y las Farc-Eln peones de vanidosos intereses personales y grupales. El “mugabismo” de Miraflores ensaya su guerra asimétrica, prolongada e irregular en cabeza de un ejército cooptado, “poco serio”, con una desordenada milicia bolivariana y el Crimen Organizado Transnacional (farceln), mientras Rusia y China, misiles de por medio, aplican sus doctrinas de guerras de Cuarta generación, híbridas o de teatros de operaciones grises. Trump simplemente amenaza.

Analistas plantean la posibilidad de una “frontera tipo siria” en ese confín: ¿conviene tal escenario al imperialismo norteamericano, la geoestrategia rusa y la economía china?

Colombia, con perspicacia y prudencia, está impelida a aumentar su capacidad de disuasión mucho antes que suene el primer disparo, que no va a ser de advertencia, a desburocratizar (“desparasitar” me dijo un alto Oficial) su aparato de Seguridad y Defensa, muscular las fuerzas militares, afinar la contra inteligencia, meter en cintura a los cubanos y dejar de confiar totalmente en el absoluto apoyo militar de USA, que ya desplazó aviones a Guyana, la otra frontera caliente del madurismo.   

Los que saben, los que se educaron, entrenaron y experimentaron la guerra, oyen en el silencio de su retiro la miríada de “expertos” que desde aulas, oficinas o bares opinan con verborraica ignorancia. Ante una eventual real amenaza, serán esos veteranos los que deberán ser escuchados, más que oir a graduados en materias rimbombantes o a burócratas cariacontecidos, sin conocimiento de la cruda realidad sobre el terreno.

En el 2008, Chávez ordenó un movimiento Ofensivo de tanques a la frontera. Ahora Maduro ordena un movimiento Defensivo emplazando baterías antiaéreas tratando de confirmar el discurso veinteañero de pacífica nación agredida. En ese rol de víctima, tan común y útil a los comunistas, aprovechará cualquier rifirrafe para demostrar con hechos que ha sido atacado. Cuidado que las narco Farc-Eln son expertas en el engaño táctico y ahora planean la trampa estratégica. Con el padrinazgo de Venezuela. 

@JohnMarulandaM

Publicado: septiembre 12 de 2019