La del 21 de noviembre próximo, será la marcha del odio, del desquite y, por supuesto, del caos estimulado desde los sectores más desadaptados y violentos de la extrema izquierda colombiana. 

Desde ya, Petro y su lacayo Gustavo Bolívar, han empezado a preparar la conflagración a través de sus redes sociales, enviando toda suerte de mensajes cargados de resentimiento y sed de revancha, que delatan que ese par de sujetos buscan estimular la violencia para desestabilizar al gobierno del presidente Iván Duque y, por ahí derecho, al país.

La jornada del 21, será el bautizo de fuego del nuevo ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. A él, le corresponderá garantizar que los alevosos manifestantes, no se salgan con la suya y, en cambio, adelanten, de manera pacífica y sin sobresaltos, el paro convocado.

El presidente Duque, la cúpula de la Fuerza Pública y el nuevo ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo

Pero ante el primer rebrote de violencia, la Fuerza Pública deberá actuar de manera implacable en aras de asegurar que nuestro país no se convierta en una prolongación de Chile. 

Pero aquello, que es de singularísima importancia, no es suficiente. El 21 de noviembre es el día para que el país en pleno, rodee y respalde al gobierno colombiano. Los partidos políticos defensores de la libertad democrática, los empresarios, las fuerzas vivas de la nación, los ciudadanos comunes y corrientes, envíen un mensaje en el sentido correcto. Así como hay felones dispuestos a no trabajar o estudiar para sumarse al zafarrancho, la mayoría ciudadana está en todo su derecho de expresar su oposición a esa jornada. 

Trino de Bolívar, en el que califica de “fascistas” a aquellos que se oponen al desorden del 21 de noviembre

Que nadie se llame a engaños: a Petro y sus secuaces, los tienen sin cuidado las supuestas causas que motivan el paro -motivos falaces, pues nada de lo que han dicho se ajusta a la realidad-. Ellos están manipulando a sus seguidores, porque están en campaña política, mirando a las elecciones de 2022.

Salir el 21, es caer en la trampa de Petro, sujeto corrupto que habilidosamente le ha sacado el cuerpo al escándalo de las bolsas cargadas con dinero que le hizo llegar el narcotráfico. 

Esta es una situación donde solo hay blanco o negro. No hay matices: o se está con la ley y el Estado de Derecho, o se sucumbe ante el nefando llamado revoltoso de la extrema izquierda. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 13 de 2019