Sayed y Bruce teóricos del tema de la corrupción, la definen como «el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”. “Como el conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona transgrede compromisos adquiridos consigo mismo, utilizando los privilegios otorgados, con el objetivo de obtener un beneficio ajeno al bien común”.

Corrupción es corrupción, sea la que fuere, pero no hay mayor que la de atentar contra la estabilidad de la democracia y sus instituciones, corrompiendo los poderes públicos y deslegitimando su independencia.

Esta es sin duda la más grave falta del gobierno Santos, entre las muchas que detenta esta administración. Porque es atentar contra 200 años de vida republicana y borrar de un tajo todo lo conseguido desde Simón Bolívar hasta Álvaro Uribe Vélez.

La corrupción de los otros delitos contra la administración pública, típicos del código penal, aunque muy graves también, son menores ante semejante descalabro de destruir la independencia de los poderes públicos, como también  deslegitimar la libertad de expresión y demoler el poder de los medios de comunicación como garantes que deben ser de la democracia. Los países en que  los medios de información no son transparentes, el proceso de corrupción será mucho más complicado de controlar. Minando de paso el fortalecimiento del tejido social-institucional.

Esta práctica de compra de conciencia aunque de vieja data, guardaba cierto control, pero que en la administración Santos se desboco a niveles insoportables. Y ha sido tanta que no se mueve un ápice sin que no haya circulación de dinero o se otorgue algo en contraprestación.

De todas maneras aunque muy graves, los asuntos de dineros robados a las arcas del Estado, los cuales hay que castigar con severidad, eventualmente se podrían recuperar quitándoselo a los infractores o recaudarlos nuevamente atraves de las facultades que tiene la hacienda pública (por ejemplo: la reforma tributaria santista).

Los delitos contra la administración pública; concusión, peculado, colusión, cohecho, prevaricato, tráfico de influencia enriquecimiento ilícito, falsificación de documentos, el uso ilegal de información privilegiada, el soborno, el fraude, la malversación, el caciquismo, la cooptación, el nepotismo, el compadrazgo, la impunidad, el despotismo son nimios ante la destrucción y la pérdida de la independencia de los poderes públicos.

Santos compró con el presupuesto del Estado, las ramas judicial y legislativa, convirtiéndolos en apéndice suyos. No es posible que después de haber estudiado en las más prestigiosas universidades y habiendo sido ministro de varias carteras el presidente Santos baja a Colombia a los niveles de corrupción y antitranspariencia de países como Somalia.

@rodrigueztorice

Publicado: abril 27 de 2017